ASIGNACION DE ROLES EN LA FAMILIA DISFUNCIONAL NARCISISTA MONOPARENTAL CON HIJOS VARONES: MADRE NARCISISTA , HIJO “DE ORO” E HIJO “CHIVO EXPIATORIO”
ASIGNACION DE ROLES
EN LA FAMILIA DISFUNCIONAL NARCISISTA MONOPARENTAL CON HIJOS VARONES: MADRE NARCISISTA , HIJO “DE ORO” E HIJO
“CHIVO EXPIATORIO”
HIJO DE ORO
Ante todo, aclarar que en esta
entrada hablaré del hijo dorado varón en una familia con madre narcisista,
donde la idealización hacia la madre guarda relación con el Complejo de Edipo
(Estudiado por Sigmund Freud en su teoría psicoanalítica, donde el hijo varón
entre los 3 y 7 años suele romantizar el amor hacia su madre e idealizarla;
llegando a sentir rencor por el padre pues lo ve como un rival. Los problemas
se dan, cuando el niño no puede superar esta fase debido a disfuncionalidades
en la crianza donde la padre abusa de Él para moldeando según sus fines
egoístas Este complejo sienta las bases para que una madre narcisista haga del
hijo dorado un ser dependiente incapaz de lograr su autonomía que se convertirá
en su aliado incondicional y en su marioneta personal para el resto de su vida
En toda familia disfuncional con
madre narcisista, se asignarán una serie de roles a sus miembros, asignados por
la madre controladora, y que tienen que ser cumplidos a riesgo de ser
destruidos. Estos son en la gran mayoría de los casos:
1.- Una pareja ausente física o emocionalmente, que puede ser tan
perverso como ella y la apoye, o -na persona sumisa y co dependiente que a su
vez pueda ser castrado emocionalmente y no tenga el suficiente valor para
contradecirla ni ejercer su rol de padre. Se dan casos también en los que el
maltrato a los hijos es tan sutil (Cuando el padre pasa mucho tiempo fuera de
casa) que no es consciente de que se están dando dichos abusos. (Es anulada de
alguna forma: separada de la familia o
completamente sumisa, enferma, esclavizada por vicios, muerto. El único lugar que puede existir para Él es
cumplir su asignación que aspira es a
ser esclavo sumiso y perm
2.- Un hijo dorado o favorito (Golden Child), en este caso me
centraré en un hijo varón que puede ser el más bello a los ojos de la madre, el
más manipulable y sensible, el débil y al que considerará una extensión de ella
moldeándolo a su imagen y semejanza; a quien amará de manera condicional (Abuso
encubierto) para tenerle de aliado. Este
hijo no tiene oportunidad ni escapatoria. Su madre le roba la capacidad de
vivir su propia historia.
3.- Un hijo chivo expiatorio que será el más diferente a ella, el más
despierto, el que se oponga a sus dinámicas de abuso, se rebele y sea castigado
por todo lo malo que suceda en la familia.
Aunque es casi imposible que escape, es el único que tiene la
oportunidad de hacerlo. Necesitará
correr con mucha suerte, luchar con todo lo que tenga, sanar su corazón de
abusos atroces y culpabilidades impuestas.
Si lo logra se convierte en una amenaza vital para el entramado que
construye la madre narcisista, pues cuando escapa podrá servir aún de Chivo
expiatorio, aunque no como a la madre narcisista planeo, pero si se enfrenta,
podrá tanto ser destruido y en casos aislados, doblegar a la madre perversa,
que se destruirá al ser revelada. Si es asertivo y cuenta con apoyo profesional
y externo, una red sólida de apoyo fuera del control de la madre narcisista o
invisible a ella, y aprovecha las herramientas científicas disponibles y es
disciplinado, vaciará de todo poder a la
madre, que está basado en la ejecución de sus planes de largo plazo sin que
nadie a su alrededor se percate de ello, y jamás nadie se lo pudiese imaginar.
Si es descubierta y no se da cuenta, pierde esa ventaja y con todo su
poder.
Es posible que los roles de los hijos se intercambien por
temporadas, porque no depende da las características específicas de los
hijos, ni de sus méritos, sino que responde a una estrategia muy efectiva de
manipulación encubierta. Ambos lucharán
por la atención y la aprobación de su madre, que es la única forma en la forma en
la que les demuestra el valor que ambos tienen para ella, lo cual se interpreta
por los hijos como Amor y Cariño, el cual siempre estará condicionado por sus
caprichos, sus necesidades egoístas y por su grado de obediencia y adulación,
lo que les permite hacer con sus hijos cuanto se les dé la gana y les sea
conveniente. Para a madre narcisista es
muy importante que los hijos siempre estén enfrentados, porque si ambos logran
darse cuenta a tiempo y se unen, habrán fracasado los planes de la madre, y
tendrá que responsabilizarse por sus actos, que es su más grande miedo.
Esta forma de crianza resulta criminal, porque destruye y esclaviza
a sus hijos de manera consiente y egoísta, mediante la dramatización permanente
que experimentan a través de ese mecanismo de abuso, que se implementa a través
de la manipulación de la madre narcisista.
Estos hijos nunca reciben amor, pues en realidad su madre no los ama. Además
pervierte el concepto del amor, y los hijos nunca aprenden a identificarlo, por
lo que los condena a nunca experimentarlo, por tanto, al fracaso permanente en
todas relaciones personales, de pareja y de familia.
El
golden child, al ser extremadamente dependiente de su Madre, siempre hará hasta
lo imposible para no perder el apoyo de la madre narcisista, el cual para le es
vital, y hará todo cuanto le pida para no abandonar el status de «Hijo
favorito» sin ninguna duda, pues si llega a desafiarla en cualquier cosa,
inmediatamente perderá su estatus y se lo entregará a su otro hermano. Esto genera una fricción permanente entre los
hermanos, que terminan convertidos en enemigos mortales, y nunca se dan cuenta que ese conflicto es
promovido por su propia madre para lograr su permanente control y poder
manipularlos y utilizarlos a su gusto.
Cabe resaltar que el hijo “golden child” no quiere perder la protección
materna ni verse desplazado, por lo que hará a ojos cerrados todo lo que la
madre le pida para verse beneficiado por ella. Es un niño que crecerá
mimado, sobreprotegido, sin límites, que hará y deshará a su voluntad sin ser
reprendido por la madre, al que se le premie sin esforzarse y se mimetice con
la madre formando, simbólicamente hablando, un solo ser con ella. Él se convierte en el principal ejecutor materia
de los planes de la Madre, y quién será responsable de eliminar todo aquello
que obstaculiza sus deseos, o amenaza su control, y no dudará en hacerlo, no
tendrá escrúpulos ni dilemas morales, llegando a cometer crímenes cuando si
fuese necesario.
Será castrado emocionalmente por la madre con una clara inversión
de roles Participará en la toma de
decisiones del hogar, será quien guarde los secretos de la madre, se encargará
de su protección, ejecute todo aquello que ella considere necesario, tomando el rol que debería tener el padre,
suplantándolo completamente.
·
Tiene o
tuvo una madre muy controladora y que lo convirtió en el centro de su
mundo, que puso al hijo en un pedestal. La madre se mimetiza con el hijo
generando una relación de incesto emocional.
·
Tiene o
tuvo un padre ausente, frío, que por lo general ha sido castrado
emocionalmente por su esposa/pareja controladora (O castrado emocionalmente por
su propia madre). La madre pone por delante a su hijo convirtiéndole en su
pareja (Incesto emocional).
·
Tiene o
tuvo un padre que maltrató a la madre, y el hijo tuvo que mimetizarse con
ella para darle soporte y protección, convirtiéndose en el «Hombre» del hogar.
Se convierte en la pareja de la madre (Incesto emocional).
En los tres casos, la figura paterna
queda anulada y se traslada al hijo golden child el rol de compañero y soporte
emocional. En el peor de los casos, se encuentran tan distorsionados los
sentimientos mutuos que se profesan; que el incesto se da también a nivel
sexual. El incesto sea de un tipo u
otro, genera un gran resentimiento inconsciente del hijo hombre hacia las
mujeres, y se tornará con sus parejas en co dependiente y sumiso, o en un
ausente emocional que no se compromete por no sentirse «Atado» a alguien (Como
lo está o estuvo con la madre).
Cuando hablamos de madres narcisistas castradoras y controladoras, nos
referimos a aquellas que tienen el control absoluto en el hogar y deciden lo
que se ha de hacer, cómo y cuándo. La figura paterna al ver que pierde
autoridad (o desde su ausencia), dejará de formar parte en las decisiones
relacionadas al hogar y educación de los hijos; y buscará muchas veces, fuera
de casa, la validación que no tienen en ella (No es de extrañar que los maridos
de mujeres narcisistas controladoras y castrantes, tengan relaciones fuera del
matrimonio para recuperar la masculinidad que se les está negando en casa).
Con respecto al hijo varón “golden child”, será siempre el que se lleve
el mejor «Trozo del pastel». Incluso a nivel económico se puede ver favorecido
por la madre (Le comprará un coche, le pagará los mejores estudios, le montará
un negocio, le comprará el mejor regalo, le preguntará qué quiere para
complacerlo, etc.) cosa que no hará con los otros hijos. Lo más común es que lo
convierta en el heredero único de sus
bienes, o si quisiera aparentar un poco para no levantar sospechas, le dará
algo antes de su muerte y buscara despojarlo de ello de manera velada para
beneficio de su designado. Encargará al
“Golden Child” de manchar el nombre de su hermano “chivo expiatorio”, para que
la herencia ínfima que recibió se interprete como un gesto de gran generosidad
de la madre, ya que no era merecido. También
podría dejarlo por escrito en su testamento, esparcir esos rumores poco a poco
y de manera sigilosa, o alguna otra artimaña que asegure que el “chivo
expiatorio” herede todos los males, y el “Golden Child” todos los bienes.
Ambos dirán que su hijo/hermano siempre fue un hijo ingrato, abusaba
siempre de su madre, nunca la quiso, nunca
la atendió, nunca aporto dinero a la casa, siempre la maltrató, la robo, la
engaño, la manipuló, se aprovechaba de sus bienes e incluso la agredía física y
sexualmente, pero ella callaba para no dañarlo, y que cuando iba a revelarlo, el
agredió y la extorsionó, cuyas secuelas la llevaron a la muerte. Para ello podría también comprometer a algún
“testigo”, que también pertenezca de alguna forma a esa secta familiar, y que estarían dispuestos a “corroborarlo”. Dirá también que, tras de esa apariencia de
hijo bueno, padre amoroso y esposo trabajador y responsable, hay una
personalidad escondida que es muy perversa, manipuladora, violenta y quizá
criminal. Es por eso que no merecía nada
de su herencia.
Esta no solo es una calumnia para que púbicamente se justifique la inequitativa
decisión de la madre narcisista, sino que es en lo profundo una confesión de
los crímenes de la madre narcisista y del hijo “Golden Child”, depositando
todas sus culpas y haciéndolo responsable de cargare con ella por el resto de
su vida y así expiarlas, además apartaría el foco de atención en cualquier
sospecha que se hubiese generado por algún error en las actividades encubiertas
realizadas, dejando al “Golden Child”
con el camino abierto para proseguir con las actividades de la madre
muerta.
Esa obra maestra premeditada que suele guardad la madre narcisista para
sus últimos días como su último golpe maestro, que nada tiene que ver con la
verdad de los hechos, pues el “chivo expiatorio” fue quien más vio por su madre
y más la apoyo siempre, hasta sucede que los bienes que hereda esa madre hereda
al otro, fueron aportados y multiplicados por ese hijo. Esto sucede porque madre le permitió al
“chivo expiatorio” generar una mayor independencia, precisamente para que le
sirviera como una fuente permanente de recursos y apoyo real. También ese hijo fue abusado durante toda su
vida de forma cruel, pero su madre lo trajo al mundo para cumplir con un rol designado,
que consistía en recibir y cargar con todas las culpas de esa familia
narcisista disfuncional. Eso provoca que
el hijo “chivo expiatorio” reciba de golpe un abuso tan grande que en ese
momento se iguala al que recibió durante toda su vida el “Golden Child”, pero lo recibe todo de un solo golpe.
El “chivo expiatorio” ahora será señalado como el responsable de toda
la profunda maldad que se ejerció al interior de esa familia, que en
realidad no le pertenece, pero es ahí donde es depositad. No le
genera ninguna culpa ni remordimiento, porque sus hijos, como parte de ella,
deben de servir para realizar todo aquello necesite o sea su voluntad. Su voluntad es ser perpetúa y seguir
controlando la vida de sus hijos, y lo logra convirtiendo al “Golden Child” en
una copia exacta de ella, que sigue obedeciendo los deseos y la voluntad de su
madre durante toda su vida. De igual
forma, el otro hijo también sigue
sirviéndolo a su madre porque está expiando sus culpas y lo hará por el resto
de su vida. Ambos hijos han sido
destruidos, despojados de sus vidas, sin haber tenido la oportunidad de ejercer
amar y ser amados ni de ejercer su libertad y libre albedrío. Ambos fueron esclavos de la madre, y
sacrificaron su vida por ella, o más bien, ella ha sacrificado la vida de sus
hijos para satisfacerse a sí mismo, torturándolos y condenándolos al
sufrimiento y a la desdicha permanente durante toda su vida, lo que en su
enferma fantasía significa haber triunfado en el mundo.
El sadismo con el que la madre sacrifica al “chivo expiatorio” también
está en función del grado de éxito,
independencia y felicidad que haya logrado ese hijo, y por supuesto de
la obediencia y sumisión mostrada, que resultan inversamente proporcionales. Si permitió el control de su madre, no pudo
haber logrado un gran avance en su vida, por lo que su mayor logro será cumplir
con el rol de sacrificio que le fue asignado por su madre.
Pero si hirió el orgullo de su madre narcisista, y consiguió su
independencia, tuvo éxito, formó una bonita familia, y logró la felicidad y la
prosperidad económica, será una profunda herida de orgullo para esa madre,
que no soporta que su hijo pueda ser considerado mejor que ella, lo que la
lleva a querer vengarse y a intentar destruir su progreso. En no pocas
ocasiones, son esas acciones pasivo agresivas de bajo nivel, que van abriendo
los ojos del “chivo expiatorio”; la envidia de la madre la que termina por dar
las primeras pistas de su comportamiento encubierto, lo que a la postre termina
revelando su naturaleza lo que arruina por completo sus planes.
Además, el logro de prestigio y el tamaño de la red de apoyo no solo en
la familia extendida, sino en otros ámbitos que no están bajo el control de su
madre y que quizá también desconoce, representan siempre un riesgo latente. Si además genera residencia y logra anclarse
a la realidad, desarrollará de forma inconsciente
una mayor resistencia a cumplir con el rol asignado por su madre, tomando el
control de su vida. Ahí se genera una oportunidad
para evadir ese destino impuesto, y defender el propio. Lo más usual es que empiece poniendo límites
y distancia, o bien huyendo lejos, lo
que mitigará el castigó y le permitirá lidiar con él. Si el deseo de venganza que genera su madre
se exacerba y traspasa esas barreras, entonces provocará un conflicto que
podría resultar en el fracaso de los planes de la madre, y en su revelación
pública, es decir, el peor escenario al que se pudiera enfrentar.
Esta herida de orgullo para la madre narcisista, no cesará de ejercer ataques
velados, procurando esparcir rumores sobre él, tratando de crear conflictos en
su familia, con su mujer y sus
hijos, tratará de encontrar la manera que algo afecte en su trabajo y sea
despedido, inventará problemas para minar el patrimonio que vaya acumulando,
etc, porque ella requiere a toda costa imponer y decretar el destino de su hijo
“chivo expiatorio” porque si es demasiado independiente no podrá controlarlo, y
entonces aparecerá el riesgo de ser detectada, de revelar sus comportamientos
perversos y de ser exhibida. Si además
el “chivo expiatorio” logra independencia económica, la madre perderá control
porque le será más difícil utilizar sus recursos para manipularlo. Entonces vivirá una doble vida donde tratará
de influir en su círculo para dificultar su éxito a la vez que tratará de minar
sus recursos de distintas formas.
Solo existe una forma de que el “chivo expiatorio” renuncie al destino
asignado por la madre: darse cuenta que esa madre no le quiere, ni
nunca le ha querido, a la vez que tener la certeza de que eso no es su culpa ni
su responsabilidad, por lo que debe abandonar el deseo de obtenerlo. Eso le permitirá cortar suprimir la
comunicación y la convivencia de preferencia de manera total y no depender de
ella en ningún sentido, ni darle ninguna oportunidad de influir en su vida y en
su destino, es decir, conquistar su autonomía y cortar toda posibilidad de
manipulación. Si quisiera dar un golpe,
la abandonaría permanentemente sin explicación alguna ni posibilidad de
enconrarlo.
Si esa madre narcisista, a pesar de todo su plan profundamente
maligno y perverso, cuidadosamente planeado e implementado, en el cual podía
observar su superioridad sobre todo lo demás, ya que lograba hacer en el mundo
su voluntad lo que sostenía su autoestima estructurada y le daba fuerza para
seguir interpretando y afinando su imagen pública de mujer ejemplar y madre
invencible, de pronto fuera revelado,
terminaría con toda satisfacción por
concluir su plan, y tras esa herida ella
misma revelará toda la verdad de su ser. De esa forma, el “chivo expiatorio” renuncia a la función para la que fue traído al
mundo y condicionado con tanta dedicación por la madre, y de pronto se da
cuenta que no tiene a quién endosar sus
culpas, teniendo que asumir en ese momento, por lo menos de manera interna,
sus culpas y sus responsabilidades, que por la naturaleza de los hechos y de
quienes intervienen y quién los orquesta son inconfesables,, particularmente
graves y quizá imperdonables, por tanto, pesan demasiado en su psique.
La abominación de una madre
destruyendo la vida de sus hijos por un interés maligno, perverso y obscuro, de
naturaleza egoísta y caprichosa, pertenecen al grupo de las acciones más
graves y malignas que se hayan registrado en este planeta, porque son más
crueles aún que haber asesinado a sus hijos por placer. Cuando se mire el espejo, este le reflejara como
a sí misma como una de las mujeres más malvadas que hayan existido sobre la faz
de la tierra en toda su historia, y es posible que ni así pueda sentir
arrepentimiento, lo que la atrapa en su verdad.
Una historia que rivalizaría solo con la de Jezabel del antiguo
testamento, es decir, tiene una existencia demoniaca.
También es una forma de sacar de
raíz esa hierba maldita, pues el “Golden
Child” también tendrá en ese momento una remota oportunidad de tomar conciencia
de sus actos, de saber que no es culpable directo de todos sus pecados, y que
es ella quién lo orilla a cometerlos, aun a pesar de que le cause daño. Quizá, poco a poco, podrá darse cuenta de
todo el mal que le ha hecho esa señora quien dice su madre, quien le ha dicho
que Él es lo más grande, valioso y especial del universo, y que ella ha
sacrificado toda su vida para Él, en verdad le miente, no le ama, no está
interesado en El por quién es sino por lo puede servirse de Él, y que a la vez le ha robado la posibilidad de ser y vivir
en libertad, de desarrollar su capacidad de amar y el derecho a ser amado,
entonces poder conquistar su vida eterna por objeto de sus actos, quizá se dé cuenta que ha sido su torturador,
su carcelario y su verdugo, castigándolo sin razón alguna, y orillándolo a
pecar por su interés egoísta de secuestrar su lealtad y su incondicionalidad,
que lo han despojado de su humanidad.
Ninguna persona ha sido más torturado ni despojado, ni engañado más a
otra persona en el mundo, que es madre a ese hijo. Al fin su odio innato y permanente por ella
podrá tomar sentido. Sin embargo, esta
posibilidad es muy remota, sobre todo entre más avance el tiempo en que ha sido
su sirviente.
Si lo anterior fuera posible, el
sería el encargado de castigarla y lo hará con toda esa furia acumulada, que
ahora ha encontrado justificación, porque su
inconsciente siempre supo que alguien más era responsable de todo su
sufrimiento, de sus fracasos y de su infelicidad, y su intuición señalaba
reiteradamente a su madre como la culpable de todo, pero no lograba
aceptarlo por contravenir toda la programación de la que fue sujeto durante
toda su vida. Esa oportunidad, quizá se
la única que tenga en su vida para lograr vengarse y saberse la víctima de esa
historia de abuso cruel y despiadada. El castigo que ejercerá, podría
ser tan grave como amerita el asunto.
Una madre así no merece menos que
sufrir y recibir el castigo por todo el daño que hizo a quienes se supone debía
cuidar y proteger, por todo el sufrimiento que provocó durante tantos años a
quienes debía abrirles la puerta de su libertad y su felicidad, y que les negó
a cambio de ejercer la maldad en el mundo, solo por querer ejercer esa fantasía
de grandiosidad egoísta, ilógica y sádica.
¿Cómo imaginar un castigo para
alguien tan ruin, vil y miserable? Como pagar por el abuso sostenido que
ejerció de manera permanente y planificada quizá aún antes de darles vida a
aquellos niños? Qué podría compensar el hecho de negarles a sus hijos la
oportunidad de vivir y ser felices, plenos, y de ejercer su libertad y de
construir su vida y sus sueños? Ni los tormentos más bizarros inventados por la
santa inquisición parecen ser adecuados para castigarle por tales atrocidades.
Pero peor castiga la conciencia, más
dolor causa la culpa, más sufrimiento es llenar su cara de vergüenza al saberse
descubierta, más desdicha no hay que el sentir con toda su intensidad el
deprecio de sus hijos y de todos quienes la veían como madre ejemplar, no
podría haber mayor degradación que ser considerada como uno de los peores seres
que hayan habitado esta tierra, siendo una de las personas más viles que han
existido; más humillación que perder todo valor, toda humanidad, toda
posibilidad de perdón, más castigo que no poder sentir amor en tu existencia y
negarte a experimentar aquel que es sagrado en la naturaleza. Debería de incluir su nombre como un nuevo
demonio en el bestiario del infierno.
Sin embargo, no hay que olvidar
nunca que su comportamiento trastornado también proviene de otro lado,
probablemente de su crianza y de sus padres, y entonces aquella persona que se acusa como perpetrador, en otro momento fue la
víctima, de alguna manera lo sigue siendo porque también se le negó la
oportunidad de tener una vida plena y de amar a sus hijos de manera
adecuada. Por eso castigar al responsable no tiene sentido, lo que en verdad importa es
romper las cadenas de esa maldición para que no siga esparciendo sus males en
las generaciones posteriores, lo cual le da un valor inconmensurable. Ahora que
tenemos información sobre tantos casos que suceden, curiosamente de manera
similar, podemos proteger a nuestras familias y descendientes y sanar todo
aquello que incline a repetirlo.
Familia
narcisista matriarcal: Golden Child y
Scapeoat.
El peor abuso conocido: condicionamiento del “Golden Child”
El golden child crece
imponiéndose sobre las demás personas, se creerá especial y con derecho a todo,
jamás admitirá sus errores ni pedirá perdón. Reacciona mal si le ponen límites.
Se siente el más bello y perfecto. Es «El ombligo del mundo». Solo sus propios
asuntos (Y los de la madre) son importantes (Que los demás se adapten a su
voluntad y decisiones, pues los demás no tienen derecho a pedirle acuerdos o
dar a conocer sus propias necesidades). La otra gente ha venido al mundo para
rendirle pleitesía y satisfacer sus caprichos. Está tan mimetizado con la
madre, que en muchos casos, alcanzada cierta edad en la que pudiendo
independizarse; decide seguir viviendo con ella porque tienen una relación de
dependencia mutua. Aquí entramos en el terreno de la «Mamitis» e «Hijitis»
(Término coloquial). Sin caer en generalizaciones, no me refiero a hombres que
en un momento puntual de su vida puedan vivir con las madres por necesidad (Han
perdido su empleo, ganan muy poco, han enfermado, etc.), sino hablo de aquellos
que ya contando con independencia económica no tienen la madurez suficiente
para «Cortar el cordón umbilical y abandonar el nido» pues junto a su madre
narcisista, controlan el hogar y se sienten «Especiales y alabados». Son
hombres muy controladores y manipuladores.
Estos hijos golden child nunca
logran su madurez emocional, pese a que cronológicamente hablando superen los
30 años. Esta conducta encaja también con el síndrome de Peter Pan (Acuñado por
Dan Kiley), que aunque no figura en el DSM-V
cada vez es más utilizado en la psicología. Su condicionamiento original
fue la educación y el trato que recibión de su madre quién lo programo para que
se convirtiera en un Niño Emperador. Aun
en edades avanzadas, se sienten unos niños y como tal actuarán en todas sus
relaciones. Buscan en la pareja la figura de la madre. Son egoístas y
egocéntricos, les mueve la recompensa inmediata y si no la consiguen actuarán
desde la manipulación, berrinches, impulsividad, se cerrarán al diálogo y
tendrán reacciones narcisistas (Como las de un niño en la 1ra infancia). Tienen
baja autoestima y no saben cómo regular sus emociones. Conscientemente
idolatran a su madre controladora (sometidos a un refuerzo intermitente), pero
inconscientemente tienen un conflicto no resuelto con ella y se sienten
abusados, lo que es completamente cierto, pero son incapaces de afrontarlo. Se sienten emocionalmente asfixiados,
inseguros y temerosos. Por esa razón, sus relaciones amorosas fracasarán, pues
trasladan a la pareja esos conflictos no resueltos a modo de distancia
emocional, física y sexual, falta de compromiso, miedo a amar y ser amados,
etc. Pues creen que amando perderán su independencia y libertad (Al igual que
sucedió con su madre narcisista). Además
como el abuso del que son objeto es identificado por esa victima con el Amor,
es así como lo expresarán, por lo que son naturalmente abusivos con los demás,
especialmente con aquellos que tengan la desgracia de convivir con ellos al
interior de un hogar.
Esperan encontrar a una mujer,
que al igual que su madre, acceda a todos sus caprichos, dejen en segundo plano
sus necesidades y se enfoquen sólo en él. Incluso llegan a ser violentos con las
parejas e hijos, y los someterán a un control total, disponiendo abusivamente
de ellos a su antojo. Crean entonces
otra familia narcisista, que tendrá una suerte parecida a la otra,
convirtiéndose Él en su madre, y usualmente su hija más sumisa en Él,
perpetuando ese patrón de abuso, trascendiendo en el tiempo de manera
intergeneracional.
Han sido mimados en exceso y
puestos en un pedestal. Son el «Ojito derecho» de mamá y como tal son los más
queridos y beneficiados por ella de entre todos los hermanos. Como han sido
criados con sobreprotección, permisividad, falta de límites, roles invertidos y
siendo idolatrados; podrían manifestar más adelante rasgos narcisistas y con el
tiempo también adquieren el trastorno.
Aunque salgan del nido, seguirán
junto con la madre narcisista, controlando el hogar y decidiendo lo que se
tiene que hacer; cómo y cuándo. Si la madre fallece, querrá adoptar el papel de
la madre para mantener el control familiar de tal forma que las
disfuncionalidades no salgan a la luz y la imagen de familla perfecta se perpetúe.
Estos hijos dorados carecen de identidad y autoestima, además de que ya han
quedado marcados de por vida por un abuso que aunque ha sido sutil y disfrazado
de un falso amor y protección, los han anulado como personas independientes y
autónomas. Si no han desarrollado la empatía, es muy difícil que dejen de
idolatrar a la madre, pedir ayuda profesional y cambiar.
Muchos hijos dorados no adquieren
conciencia de la situación y no se darán cuenta que fueron manipulados por la
madre al haberlos visto como los más débiles y fáciles de manejar. Incluso
crecerán con rencor hacia el padre y viendo a la madre como víctima, lo cual
ella se encargó de hacerles creer. Si logra «Despertar» y reconocer que lejos
de ser validados fueron anulados por la madre, la única vía de solución es
aceptar lo vivido y acudir a terapia psicológica para trabajarlo. Esto le
permitirá relacionarse sanamente con su padre, hermanas/os y mujeres, aunque
esto rara vez sucede, pues la madre narcisista no está dispuesta a permitirlo,
por lo cual se encuentran atrapados en una cárcel de alta seguridad.
LA CHIVO EXPIATORIO. EL ROL EXPULSADO DEL SISTEMA FAMILIAR NARCISISTA.
El delator del sistema, que casi
con seguridad se convertirá en el chivo expiatorio que explicaremos en el
siguiente inciso, es aquel que desde muy temprana edad comienza a revelarse
contra el sistema de abuso.
Generalmente son niños que son
muy abiertos y dicen lo que piensan. Se caracterizan por no ser cohibidos y con
una gran seguridad en sí mismos, y que de forma repetida se rebelan contra el
abuso de la madre o del padre narcisista. Esto puede suceder de forma más
habitual cuando el niño comienza su etapa preadolescente, y que comienza a
entender que existen otras familias diferentes en las cuales no hay abuso por parte
del padre, la madre o ambos.
Este artículo en particular,
trata el tema del chivo expiatorio desde la perspectiva de un sistema familiar
matriarcal, es decir, cuando la madre es la narcisista. En artículos
posteriores, trataremos el trastorno narcisista familiar patriarcal, o cuando
el padre es el narcisista, pues se crea un sistema relativamente paralelo o
semejante, pero con particularidades muy específicas y que pueden variar
enormemente, por ejemplo, cuando la madre es la narcisista, es muy probable que
el Golden Boy o niño de oro sea uno de los hijos varones (provocando un
complejo de Edipo en muchas ocasiones), y cuando el padre es el narcisista,
elegirá a una de las hijas como su niña de oro, la elegida y con la que
probablemente se genere una especie de complejo de Electra.
El trastorno de la madre puede
estar o no latente en las primeras etapas del niño, cuando éste no se revela a
la madre o en su etapa edifica, lo que a la madre le sirve de manera directa
como suplemento narcisista, por lo que esta etapa cuando el niño es dócil, no
representa un riesgo para la madre. Cuando la madre comienza a detectar que uno
de sus hijos está superando la etapa edípica (existen muchos libros y estudios
que hablan precisamente de esta etapa de enamoramiento del hijo y la madre), la
madre detectará quién de sus hijos será el que se rebele contra el abuso
psicológico y quien será el que no acepte el abuso de la madre, por lo que la
madre narcisista comenzará una guerra en su contra.
Conforme los hijos comienzan su
etapa adolescente, (una etapa normal de rebeldía y de busca de identidad propia
por parte de los hijos) la madre narcisista tratará a toda costa de seguir
moldeando la personalidad de todos sus hijos, lo que ocasionará casi en todos
los casos, un choque frontal con el trastorno de la madre. Será una etapa
crítica entre la madre narcisista y sus hijos. Es probable que uno de los hijos
será quien delatará al sistema al rebelarse contra el abuso matriarcal
desproporcionado. En ese instante, se estará gestando la figura del delator, y
esa misma etapa servirá para tatuar de por vida al hijo “bocón”, “el
whistleblower”, “el delator” como el receptáculo de todo el lodo narcisista
tóxico, y la madre narcisista alienará a los demás miembros en contra de ese
traidor del sistema: el chivo expiatorio.
Como su nombre lo indica, el
chivo expiatorio será señalado por la madre como el hijo más complicado, el que
no encaja, el que servirá de depósito tóxico de toda la familia durante los
años por venir. En inglés a este rol se le conoce como el Scapegoat. El
diccionario define al chivo expiatorio a la persona o grupo de ellas a quienes
se quiere hacer culpables de algo con independencia de su inocencia, sirviendo
así de excusa a los fines del inculpador. De manera más específica, este
apelativo se emplea para calificar a aquellos sobre quienes se aplica
injustamente una acusación o condena para impedir que los auténticos
responsables sean juzgados, o para satisfacer la necesidad de condena ante la
falta de culpables.
El propósito principal de la
madre narcisista será impedir que los miembros del sistema detecten, bajo
ningún motivo, la perversidad del sistema de abuso y de las tácticas de la
madre dentro del sistema.
“Para justificar cualquier crimen,
tienes que convertir a la víctima en tu enemigo” Chuck Palahniuk
El Chivo Expiatorio será el
enemigo número uno del sistema, de los hermanos, de la madre y del padre. Se
convertirá de facto, en el hermano al que todos apuntan como el generador de
todos los conflictos familiares, incluso si este, se encuentra a miles de
kilómetros de distancia o sin que él tenga ninguna relación con el sistema
familiar.
La madre entenderá que, desde muy
temprana edad, el chivo expiatorio no será proveedor de suplemento narcisista,
por el contrario, se convierte de manera inmediata en un riesgo enorme para el
trastorno de la madre, lo que provocará que los demás miembros comiencen a ser
alienados para crear una especie de mobbing familiar, o bullying sistemático
familiar.
Debido a la personalidad del
chivo expiatorio y a que se reveló ante el trato injusto sobre todos los
miembros de la familia por parte de la madre, el chivo expiatorio encontrará la
fuerza suficiente para salir del sistema y escapar de las fuerzas gravitacionales
que se ejercen dentro del sistema.
Será el primero en dejar el
rebaño. Ante la perplejidad de los demás hermanos y miembros de la familia, se
comenzará una campaña de desprestigio en contra del desertor. El chivo
expiatorio pagará un precio muy caro por desafiar y traicionar al sistema
familiar, muchas veces hasta incluso después de la muerte de la madre
narcisista.
Los niños que crecen como chivos
expiatorios en una familia pueden desarrollar problemas tales como:
• Falta de confianza en sí mismos
y en los demás
• Resentimientos profundos
• Baja autoestima
• Se culpan a sí mismos por cómo
los tratan y buscan razones lógicas que justifiquen el maltrato.
• Victimización
• Tienden a sentirse inútiles
• Tienden a sentirse feos,
estúpidos y/o incompetentes
• Pueden tener dificultades
académicas
• Evitan situaciones u
oportunidades competitivas
• Suelen intentar guardar un bajo
perfil
• Se pelean con los demás con ira
explosiva
• Son pesimistas
• Creen estar en deuda con los
demás. Ellos mismos tratan de generar esa deuda, consciente o inconscientemente
• Toman roles de redentores ante
los demás
• Cargan con los problemas de los
demás sin razón o motivo
• Algunos pueden tratar de
demostrar su valía convirtiéndose en “conseguidores de metas” en detrimento de
sus propias aspiraciones e intereses en la vida
A menudo buscan la validación
(que nunca recibieron) fuera del hogar, por lo que pueden ser vulnerables a los
grupos depredadores y las personas que buscan aprovecharse, como los cultos
religiosos, las bandas criminales, las organizaciones terroristas y los
depredadores emocionales y/o sexuales. A menudo son atraídos por el
ofrecimiento gratuito y rápido de validación otorgado por los depredadores, que
es altamente apreciado y anhelado por el chivo expiatorio de manera
subconsciente.
Lo que ocurre en algunas
relaciones interpersonales de la madre narcisista-Chivo Expiatorio es que se
genera una relación de odio-amor, en donde la madre
Proporcionará en determinadas
ocasiones, una etapa bombardeo de amor maternal o love bombing, en la cual la
madre narcisista “baña” al chivo expiatorio de falsa validación. Por lo
anterior, es posible que algunos Chivos Expiatorios y su madre narcisista
generen un vínculo sumamente profundo y fuerte, pues el niño interior del Chivo
Expiatorio sentirá durante esos períodos de bombardeo de amor, el amor
incondicional que tanto anheló desde su niñez, pero que nunca obtuvo. Esto
provocará que, durante esos períodos, el Chivo Expiatorio quede vulnerable ante
las estrategias de la madre narcisista. Estos períodos de amor serán solo un
manejo maquiavélico para manipular a la oveja negra o chivo expiatorio que
escapó del núcleo familiar.
El chivo expiatorio en una
familia disfuncional con patología en uno de los padres no es el más débil,
sino el más inteligente, independiente y con una sensibilidad de justicia mucho
más desarrollada que los demás miembros de la familia. En algunos otros enfoques
de psicología que hacen referencia a las familias disfuncionales, se les puede
llamar la oveja negra, misma que será etiquetada por el sistema familiar
narcisista como una persona llena de odio y que enloqueció, por lo que el
sistema familiar lo tuvo que exiliar.
La madre narcisista cree que su
Chivo Expiatorio hace todo mal, es rebelde, grosero y mal agradecido y que no
"aprecia el amor" que está recibiendo en la casa. Este hijo, al
contrario del Niño de Oro, va a ser "el culpable" de todos los problemas
de la familia. La madre narcisista se va a encargar de criticar, humillar,
etiquetar, desaprobar y culpar al Chivo Expiatorio, inclusive cuando este
hijo(a) no ha hecho nada en contra de la madre o del sistema, simplemente
existir y trata de reorientar su vida y luchar para tener éxito fuera del
sistema.
La madre narcisista se encarga de
Triangular con los demás hijos para crear separación, envidias, rencores y
celos entre ellos. La madre narcisista también va a alentar al Niño de Oro y a
los changos voladores a que critique, manipule y maltrate al chivo expiatorio.
El Niño de Oro obedece a la madre narcisista para evitar el castigo emocional y
ve en ello un medio de supervivencia.
El Chivo Expiatorio es el hijo o
hija que rechazará el legado de abuso y tiranía en la familia, y evitará que
sus propios hijos no hereden el sistema de abuso familiar por lo que estos
miembros de la familia, es decir, los chivos expiatorios, traten a toda costa
de romper el patrón de abuso. El chivo expiatorio evitará que sus propios hijos
no entren al sistema familiar narcisista tóxico, distanciándolos tanto como se
pueda. La madre narcisista le exigirá al Chivo Expiatorio tiempo, dinero y
esfuerzo como recompensa por sus "comportamientos rebeldes".
La madre narcisista rechazará a
las amistades del chivo expiatorio, y puede incluso llegar a lograr que este
abandone su puesto de trabajo, se endeude y que descuide su salud con tal que
el chivo expiatorio cuide de ella tratando a toda costa que sea el hijo
cuidador (care taker en inglés). La madre narcisista utilizará este método de
manipulación con sus hijos para recibir la atención y cuidados que "ella
se merece".
Por otro lado, el Chivo
Expiatorio es el hijo que termina abandonando al sistema de la familia
disfuncional en la que vivía para llevar una vida normal, más sana y lejos de
su madre narcisista y de sus hermanos de oro o changos voladores, de los que
hablo más adelante en otros artículos.
Los Chivos Expiatorios, al igual
que los demás hijos del sistema después de haber vivido tantos años dentro del
ciclo de abuso familiar, pueden terminar con la autoestima muy baja y con una
depresión profunda. Si no resuelven y superan estos conflictos personales, es
muy probable que terminen relacionándose o casándose con un(a) narcisista y
volver a caer en el ciclo de abuso. Estos ciclos de abuso con los hijos son
encubiertos y se llevan a cabo en el hogar, a puerta cerrada, en donde nadie
ajeno a la familia puede presenciarlos.
De acuerdo con Garriga Bacardí
(2020), es interesantísimo cómo algunos de los chivos expiatorios no son
observados en el sistema. Están ahí enfrente, pero no los ven. Están expulsados
o sacrificados. De acuerdo a la usanza judía, se elegían dos machos cabríos por
el pueblo judío, uno para ser sacrificado y otro para ser abandonado en el
desierto, en el exilio. En los sistemas familiares narcisistas sucede lo mismo.
O se sacrifica (de manera constante y de por vida), o se le exilia, se le
condena a no ser visto por el resto de sus días.
En la teoría de los sistemas y
constelaciones familiares, el sistema familiar la imagen negativa del chivo
expiatorio está petrificado, es decir esculpido en piedra. Por más que cambien
las circunstancias del chivo expiatorio, por más que el chivo expiatorio se
esfuerce por respetar al sistema familiar, éste siempre será el maldito por
haber roto el sistema de lealtades perversas con la madre narcisista. Es el
deseo eterno del sistema familiar por congelar una imagen negativa del chivo
expiatorio de por vida. Incluso si el chivo expiatorio vuelve a acercarse al
sistema familiar en su etapa adulta, los miembros del sistema jamás verán su
evolución, crecimiento o desarrollo personal. Jamás validarán sus logros o
desarrollo personal. Siempre será visto como aquel que hizo daño y hace daño al
sistema por el simple hecho de existir. Como lo describe Garriga Bacardí
(2020), es como si el sistema estuviera miope ante la personalidad del
expulsado, pues así lo han decidido.
A pesar de que el expulsado en
retorno trate de comunicarse con el sistema familiar narcisista, el sistema no
se comunica con él, no comparten experiencias, sólo existe misterio y secrecía
ante el sistema. Puede estar físicamente el chivo expiatorio, pero es como si
fuera un fantasma, una imagen transparente. Es el castigo que impuso el sistema
narcisista de por vida por ser el disruptor, el culpable que desencadenó todos
los males del sistema familiar.
El rol de niño de oro está
directamente contrapunteado con el Chivo Expiatorio. El niño de oro es el hijo
(o hija) "predilecto" de la narcisista. La madre narcisista tomará a
uno o varios de sus hijos como su Niño de Oro, quienes serán un reflejo y
extensión de la personalidad de la madre. La narcisista necesita a este niño de
oro (lo común es que el niño de oro sea el hijo varón como ya mencionamos) para
presumirlo ante los demás, exaltando al hijo de oro, pero desgraciadamente la
madre narcisista no lo hace por el hijo, sino para inflar su propio ego. La
madre narcisista no ama al niño de oro, solo lo utiliza.
Los monos voladores (los otros
miembros cómplices del sistema familiar) seguirán las órdenes del narcisista
para infligir tormento adicional sobre el chivo expiatorio. Para ocultar el
crimen narcisista, la madre narcisista convierte al chivo expiatorio en el
enemigo N.1 de los hermanos. Las tácticas varían de sistema en sistema, pero
por lo general consiste en espiar, difundir chismes, amenazar, y dramatizar
mostrándose como la víctima del chivo expiatorio, proyectando al chivo
expiatorio como el perpetrador. Todos los sistemas narcisistas siempre culparán
a la víctima y exonerarán a la madre narcisista. El sistema familiar mostrará
al madre como la víctima del chivo expiatorio siendo que en realidad es la
verdadera perpetradora.
Sin embargo, a pesar de la ayuda
de los changos voladores, la madre narcisista no dudará en hacerlos sus chivos
expiatorios cuando sea necesario. Esto será parte del juego de manipulación. En
muchos casos, la hija o el hijo co-narcisista, se convierte en blanco de la
estrategia de desprestigio y la convierte en el chivo expiatorio intermitente.
Hablaremos más delante de este tema cuando abordemos del papel de la
co-narcisista en otro artículo.
Los monos voladores pueden hacer
que parezca que la madre narcisista no está en realidad involucrada, o
probablemente no tengan idea de que están siendo utilizados. Múltiples monos
voladores actúan como una fuerza de acoso contra la víctima del sistema
familiar.
Los motivos detrás del grupo de
apoyo (changos voladores) de la narcisista pueden ser múltiples. Los
proveedores de servicios, o el grupo facilitador de la madre narcisista, pueden
ser seducidos por el encanto del narcisista para adoptar una perspectiva
unilateral y cerrada en contra del chivo o los chivos expiatorios. Es usual que
algunos miembros de la familia puedan intentar de buena fe resolver el
"problema" y tratar de defender a la víctima o a las víctimas del
abuso, pero la madre narcisista logrará que esos parientes o amigos de la
familia, reciban todo el peso del rechazo y la crítica que se ejercerá hacia
los traidores que apoyaron al chivo expiatorio.
“La única cosa que se requiere
para que el mal triunfe, es que hombres buenos no hagan nada al respecto”
En un sistema familiar narcisista
siempre existirá el proveedor de suplemento narcisista, o enabler (habilitador
del sistema), también conocido como co-narcisista. Este será uno de los
perfiles más complejos y perversos del sistema. Es el brazo obscuro de la madre
narcisista. Es el hijo o hija que provee a la madre narcisista de municiones
contra el chivo expiatorio y contra los demás miembros de la familia. Este
personaje es el Rasputín del sistema, el Maquiavelo del Rey. Este hijo o hija,
aprende a muy pronta edad a manipular a los demás, especialmente a los miembros
del sistema. Incluso, aprende a manipular a la propia madre narcisista creando
una relación psico dependiente.
La progenitora narcisista
continuará con todas las prácticas que usó con sus hijos y los usará con los
nietos, alimentándolos de rencores en contra de los chivos expiatorios, (los
antiguos y los nuevos). Si los nietos provienen de un hijo codependiente
narcisista (co-narcisista), es altamente probable que se desarrolle un hijo
chivo expiatorio dentro del sistema familiar narcisista de tercera generación,
ya que el sistema familiar narcisista es sistémico generacional.
Existen nuevas terapias
familiares que han mostrado enorme progreso y beneficios, como la terapia
sistémica, tanto para entender, como para sanar las heridas provocadas por un
sistema familiar narcisista.
Si consideras que has
experimentado o estás experimentado abuso dentro de tu sistema familiar, acude
a un experto en salud inmediatamente.
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