Conflictos familiares
Conflictos familiares: el choque entre padres e hijos en edad adulta
Índice
·
El conflicto en pocas palabras
·
Los conflictos familiares
·
Conflictos familiares: cuando padres e hijos tienen
una relación difícil
·
Conflictos entre padres e hijos adultos: posibles
causas
·
Conflictos familiares: el punto de vista de los
padres
·
Conflictos familiares: el punto de vista de los hijos
·
Consecuencias de los conflictos entre padres e hijos
adultos
·
Conflictos familiares: de la confrontación al
encuentro
·
Cómo resolver los conflictos entre padres e hijos
adultos
Les has dado todo tu amor, les has
enseñado a ser personas maduras, educadas, autónomas... pero tus retoños han
crecido y la relación, como es lógico, ha cambiado. Es en esta etapa cuando
pueden surgir roces por criterios distintos, porque te consideren como alguien
invasivo que interfiere en sus vidas... y eso hace que la cosa pueda acabar en
discusiones acaloradas. En el artículo de hoy, hablamos de conflictos entre
padres e hijos adultos.
Pese a que en ocasiones los
conflictos familiares puedan asociarse a dinámicas familiares disfuncionales y
problemáticas, según el psicólogo D. Walsh tampoco las relaciones sanas se
caracterizan por la ausencia de conflictos, sino por su gestión eficaz.
El conflicto en pocas palabras
Antes de adentrarnos en el tema de
los conflictos familiares vamos a esbozar brevemente los tipos de conflicto de
los que se habla en psicología:
·
Conflicto intrapsíquico: se trata de un conflicto
"íntimo", en el que se experimenta ambivalencia entre deseos,
necesidades o sentimientos contrapuestos.
·
Conflicto interpersonal: se refiere al choque de
nuestros deseos, necesidades o sentimientos con los de otras personas.
A continuación, los autores Loriedo
y Picardi distinguen entre:
·
Conflicto constructivo abierto, explícito y flexible
que trata temas limitados en tiempo limitado. Se refiere a aspectos de
contenido, no se intensifica y se resuelve porque se puede discutir.
·
Conflicto obstructivo crónico, rígido y oculto. No
está circunscrito, concierne al nivel de la relación, se excede en la escalada
y queda sin resolver porque no permite el intercambio de información útil.
Los conflictos familiares
El sistema familiar crece y se
desarrolla pasando por lo que el autor Scabini, basándose en teorizaciones
anteriores, denomina "diferentes fases del ciclo vital":
·
La formación de la pareja.
·
La familia con hijos.
·
La familia con adolescentes.
·
La familia "trampolín", es decir, los hijos
adultos que abandonan el hogar.
·
La fase de la vejez.
La dinámica familiar se compone de
momentos de cambio y crecimiento que también pueden surgir de situaciones de
conflicto y choque. ¿Cuáles son las causas más frecuentes de los conflictos
entre padres e hijos adultos?
Conflictos familiares: cuando padres e hijos tienen una relación difícil
En las relaciones familiares es
normal que surjan enfrentamientos de vez en cuando (relaciones madre-hija,
conflictos entre hermanos adultos, padres autoritarios con adultos jóvenes
suelen dar lugar a más de una discusión). De hecho, las dificultades pueden
darse desde la infancia, no hace falta llegar a la adolescencia o a la vida
adulta para que surjan las disputas. Durante la infancia se pueden tener
conflictos familiares por celos entre hermanos o ante la llegada de un bebé, por
un hijo con síndrome del emperador o
trastorno negativista desafiante y luego esto enlaza con los conflictos
típicos de la adolescencia, etapa en la que no es extraño escuchar decir:
·
"Hay hijos que no respetan a sus padres".
·
"Hay hijos que odian a sus padres".
·
"Hay hijos desagradecidos".
·
"Hay hijos rebeldes y maleducados".
·
"Tengo un hijo problemático".
Pero, ¿qué pasa con los conflictos
familiares entre padres e hijos adultos? Puede ocurrir que el desapego de los
padres sea problemático y a veces no llegue a materializarse (pensemos en los
hijos adultos que siguen viviendo con sus padres) o que las personas se vayan a
vivir lejos de su familia expresamente, hay quienes eligen la expatriación como
una forma de ruptura emocional.
Cuando los hijos se hacen adultos
sus opciones vitales pueden desviarse de las de sus padres y acabar peleándose
con ellos incluso a los 40 años. La disputa con los padres, en estos casos,
puede tener varias causas que ahora veremos con mayor detalle.
Conflictos entre padres e hijos adultos: posibles causas
Los factores más comunes que pueden
provocar conflictos entre padres e hijos adultos pueden ser de diversa índole.
Como ya se ha mencionado, una de las causas puede ser la dificultad o el miedo
a abandonar la casa de los padres por varias razones:
·
Miedo a dejar solos a los padres.
·
No disponer de los recursos económicos necesarios.
·
Insuficiente independencia emocional de los padres.
Para profundizar en los motivos de
una relación conflictiva entre padres e hijos, intentemos ponernos en el lugar
de los padres y luego en el de los hijos.
Conflictos familiares: el punto de vista de los padres
En algunos casos, el conflicto
relacional puede desencadenarse por la indiferencia que perciben los hijos
hacia sus padres. Los hijos parecen desinteresados y distantes. Otras veces,
cuando hay hijos adultos que mienten a sus padres o que los desprecian, los
progenitores se preguntan por qué de tanto enfadado y tienen miedo de no estar
a la altura de lo que se espera de ellos.
Es en esas ocasiones, cuando se
experimentan sentimientos de frustración, de tristeza, de decepción… En estos
sucesos es necesario tratar de no ofenderse o desvalorizar a los hijos adultos,
no caer en ataques de ira y tratar de afrontar los conflictos familiares de
forma constructiva y con asertividad.
En otros casos, la emoción
predominante de los padres es la ansiedad y esta los conduce a ser intrusivos y
aprensivos: padres que no dejan a sus hijos en paz o que les tratan como en la
época de la niñez.
¿Consecuencias? Hijos que dejan de
hablar con sus padres o que rompen la relación. Pero, ¿por qué los hijos
responden mal a sus padres o se retraen?
Conflictos familiares: el punto de vista de los hijos
El enfado de los hijos hacia sus
padres puede deberse a varias razones, por ejemplo: ser vistos como las ovejas
negras de la familia o como hijos adultos "difíciles". El conflicto
entre padres e hijos adultos también puede ser de tipo generacional por no
compartir estilos de vida y opciones personales.
Según testimonios de hijos que
sienten emociones como el desprecio o la rabia hacia sus progenitores,
encontramos a menudo la creencia de tener padres narcisistas o “tóxicos” que
contribuyen a agriar las relaciones.
Antes de darte algunos consejos
sobre cómo resolver los conflictos familiares entre padres e hijos adultos,
veamos cuáles pueden ser las consecuencias de las relaciones conflictivas entre
ambas partes.
Consecuencias de los conflictos entre padres e hijos adultos
Las tensiones entre padres e hijos
tienen consecuencias para toda la familia, también en términos de salud mental.
Los padres suelen tener la impresión de que son sus hijos quienes buscan la
confrontación, mientras que los hijos piensan lo contrario y se sienten
atacados sin motivo.
Por desgracia, cuando las tensiones
no se resuelven se produce una especie de efecto dominó: cuando la relación
parental alimenta involuntariamente nuevos motivos de tensión, estos son
recogidos por los hijos que, a su vez, los acumulan para generar nuevos
enfrentamientos. Sin las contramedidas adecuadas, este círculo vicioso puede
llegar a ser muy difícil de romper.
En la persona ya adulta los
conflictos no resueltos pueden llevarla a reproducir, incluso
inconscientemente, ciertas dinámicas familiares. Las consecuencias de una relación
negativa con los progenitores pueden ser el origen de dificultades en otras
relaciones que se manifiesten (por ejemplo con problemas de pareja).
Este tipo de dificultades suelen
reflejarse también en la imagen que se tiene de uno mismo. Si, por ejemplo, la
persona ha tenido relaciones conflictivas con sus padres puede experimentar un
colapso de su autoestima en la edad adulta.
Una relación madre-hijo o
padre-hijo conflictiva puede tener consecuencias no sólo para los hijos, sino
también para los padres. Estos últimos pueden tener una sensación de impotencia
y fracaso cuando sienten que sus hijos pueden salirse de su control, lo que
acaba provocando peleas constantes.
Conflictos familiares: de la confrontación al encuentro
Para gestionar los conflictos
familiares de forma constructiva deben entrar en juego recursos personales,
familiares y sociales.
Los recursos familiares suelen
incluir:
·
El uso de un estilo de comunicación claro, abierto y
flexible.
·
La adaptabilidad que predispone al conjunto familiar
la necesidad de cambiar.
·
La cohesión que facilita la "puesta en
común" de las competencias de cada uno para encontrar soluciones.
Resolver los conflictos es una
oportunidad para conocer a la otra parte y evolucionar con ella.
"En
el conflicto, el otro me obliga a considerarle, me invita a ver un punto de
vista distinto del mío, amplía mi campo de comprensión del mundo. La felicidad
no depende de las circunstancias agradables o desagradables, sino de nuestra
actitud ante ellas." Isabelle Filliozat
Cómo resolver los conflictos entre padres e hijos adultos
¿Cómo resolver los conflictos
familiares? Como señalábamos al principio, el conflicto no es sólo
enfrentamiento, sino también confrontación. Una discusión, cuando no desemboca
en agresión, puede favorecer el crecimiento dado por una comprensión más
profunda de uno mismo y de la persona con la que estamos tratando.
El problema surge cuando no somos
capaces de discutir y cuando en lugar de ser constructivo el conflicto se
vuelve destructivo. Para superar este conflicto, necesitamos cultivar algunas
habilidades personales:
·
Diálogo y escucha.
·
Apertura a las diferencias de cualquier tipo.
·
Capacidad de no juzgar.
·
Capacidad de perdonar.
·
Evitar meter la figura de una tercera persona para que
se posicione a nuestro favor (triangulación familiar).
Lograrlo, sin embargo, puede no
resultar tan fácil, por ese motivo ir al psicólogo puede ayudar a reconocer las
causas subyacentes del conflicto y ayudar a desarrollar esas habilidades de
diálogo que sirven para superarlo.
Además de la mediación en
conflictos familiares, como por ejemplo son los casos de separación o divorcio,
un psicólogo con experiencia en dinámicas familiares puede proporcionar, por
ejemplo:
·
A los hijos adultos: herramientas para mejorar la relación
con sus padres.
·
A los padres: ayudarles a entender cómo desvincularse
de sus hijos.
·
Herramientas para sanar aquellos casos de ruptura
entre padres e hijos.
Puede haber situaciones muy
angustiosas en la familia, que requieran de una ayuda externa para evitar que
los miembros implicados no se sientan bien. Con la terapia familiar las
individualidades de la familia pueden emerger y traer con ellas una mayor
conciencia de las necesidades y los límites.
En este encuentro, a través del
ejercicio de la empatía, cada miembro de la familia podrá compartir emociones y
sentimientos y construir juntos una nueva armonía familiar.
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