Experiencias 2 "Ni quién me haga caso"
Apuntes derivados de la última reunión
Invitación a resolver este asunto de manera
ejecutiva sin estar dándole largas
Después
del último encuentro con mi Madre y mi Tía Vicky, me exigieron de nuevo que
entregara la camioneta sin ningún pretexto, y les dije que con todo gusto, pero
que si podían entregarme la respuesta que solicité como
requisito para hacerlo. Ni siquiera me dieron algún pretexto para
no responder. Ya había entregado la
camioneta antes, como prueba de mi buena fe y mi confianza en ellos, pues mi
Tía Vicky amablemente tuvo la decencia de establecer un acuerdo verbal conmigo,
y se comprometió a darme $30,000 el 10 de mayo.
Sin embargo, a partir de ahí, se perdió el contacto, se terminó su
interés en hablar conmigo y siguieron
sin responder los otros cuestionamientos.
Por desgracia paso el 10 de mayo, se terminó el mes y no se cumplió el
acuerdo. A mediados de junio, viendo
como no hubo disposición ni a responder mis preguntas, ni a cumplir el
compromiso de pagar, decidí ir por mis paneles solares al rancho y les pedí que
me prestaran la camioneta. Mi tía Vicky
se negó. Mi mamá accedió y eso porque mi
esposa se lo pidió, porque yo lo había hecho antes y me dijo que no se podía
mover la camioneta. Fui por ella y luego
me fui al rancho por mis paneles.
Fue
exactamente el día 13 de junio que fui para allá, sin imaginar que me enfrentaría a una
historia de terror. De hecho escogí el
día que me dijo mi madre que no estaría Humberto, porque siempre que me
encuentro con él me hace un berrinche enorme, y se pone iracundo y
violento. Desde pequeño ha sido así y ya
estoy acostumbrado, pero no deja de ser muy incómodo y puede ser hasta
peligroso, es por eso que mejor que enfrentarlo opto por ignorarlo, lo que le
enfurece aún más.
Llegué
ya muy tarde al Rancho, entré a casa de mi Tía y encontré las llaves de la casa
de mi Tío Chano que no estaban a la vista y las colgué en uno de los
clavos. Preferí esperar al siguiente día
ya con luz para cargar mis paneles y llevármelos. Era una decepción para mi porque lo que
deseaba es poner toda la instalación de luz en todo el rancho ya con 110 volts,
y con ello acceder a muchas de las comodidades del mundo. Ni hablar, no deseaban cooperar en lo más
mínimo y yo tengo la necesidad de ver que podría recuperar de todo eso. Ahí aburrido y solo, decidí ir a Julimes a
pasearme en la feria llegue a las 10 de la noche y me quedé ahí en el baile
hasta la 1 am. De regreso tuve un accidente
ya casi llegando al rancho, pues había una piedra muy grande en medio de la
carretera saliendo la última curva, tuve que esquivarla y me salí de la
carretera derribando el ultimo señalamiento.
Por fortuna venía despacio fijándome de que no hubiera ganado en la
carretera y aunque me tomó por sorpresa no pasó a mayores, solo una esquina del
Fender izquierdo y se dobló un poco la defensa.
No pude salir de reversa porque ahí es arenoso y la camioneta patina
mucho Mi celular casi no traía pila y no
traía batería para aluzar, así que decidí quedarme ahí hasta la mañana, pues
pensaba ir por la camioneta azul para sacar la verde fácilmente. Temprano me desperté, quise agarrar mi
celular pero todavía no terminaba de cargas así que ahí lo dejé y caminé rumbo
a la casa. Cuando llegué me di cuenta que ahí estaba Humberto, que salió y me
saludó. Le comenté lo sucedido y hasta
hubo que echarle mecánica a la camioneta azul.
Curiosamente estuvo muy tranquilo, platicamos bien, me comentó que él no
tenía nada que ver con los arreglos entre mi Mamá, mi Tía Vicky y yo, y que él
no tenía vela en el entierro, y me pareció adecuado, después de todo yo ni le
he reclamado nada a él (aunque él solo si me ha reclamado un montón de cosas a
mi), solo su trato hostil, y si el así lo considera yo no tengo ningún
problema. En realidad, todo el tiempo
que estuve ahí fue porque él estuvo ausente, y al parecer fui la única
alternativa para hacerse cargo. También
retirarme de ahí ante su trato hostil, es una forma de brindarle respeto y no
ando fiscalizando su trabajo ni le echó en cara las vicisitudes a las que se ha
enfrentado. El piensa que yo soy su
enemigo y me trata como tal, yo sé que no es así; por alguna circunstancia no se ha dado cuenta
de que en realidad he sido su más grande aliado.
Ya
después de echar a andar la camioneta azul y echar la cadena nos fuimos a donde
tuve el accidente, y cuando llegamos, de pronto se bajo rápidamente casi con la
camioneta andando, y no se dirigió a ver que le paso a la camioneta, sino que
abrió la cabina, asi coo quedriendome sorprender con algo. No le di importancia porque no tengo nada que
esconder, que vea lo que quiera. Yo baje
la cadena y me puse a amarrarla, y ya luego volvió y supervisó como había
quedado, y nos subimos a las camionetas, me jalo y fácilmente salí. Ya cuando me bajé de nuevo a quitar la cadena,
su actitud cambió por completo: me
empezó a regañar porque ya era muy grande y nomas hacia puras pendejadas, que
ya estaba bueno y que le fuera y estacionara la camioneta en el rancho y ahí la
dejara, se dio vuelta y se subió a la camioneta azul, y se arrancó rumbo a
Julimes. La verdad no me quedé muy
sorprendido, más me sorprendió poder haber platicado en la mañana si que
aparecieran sus ataques de histeria. Yo
a lo que venía, me regresé al rancho y de inmediato fui por las llaves de mi
Tio Chano para echar los paneles. Cuando
entré de nuevo a la casa por las llaves estas ya no estaban. Las busque por todas parte pero no las
encontré. Mi hermano deliberadamente se
llevó o me escondió las llaves de la casa de mi Tio Chano. Decidí esperar a que volviera y me senté en el porche. Empece a ver que estaba lleno de arañas y
decidí fumigar. También me puse a buscar
copias de los títulos de los terrenos en disputa porque los necesidaba el
abogado, y me encargó mi Tio Oscar que se los consiguiera. Yo le dije a mi Mamá que los buscaría, pues
siempre supe dónde estaban anteriorente.
Ya no los encontré ahí, y busque en otros cajones. En uno de ellos me encontré una gran colección
de fotos, y la empecé a ver. Ahí estuve
mucho tiempo, hasta que se llegó la hora de comer, y como no traía nada de
mandado, decidí ir a julimes otra vez.
Ya sabía que mi hermano tenía que volver porque llegó en el carro de mi
mamá, por lo que no me llevé mis cosas y dejé las fotografías ahí encima para
seguirlas viendo cuando volviera. Casi
todas eran mi mama y mi ti Mague cuando eran jóvenes. Nunca supe que fueron tan
cercanas.
Me
encontré a mi hermano en el camino a Julimes, pero no me pare a hablar con él
pues lo vi que seguía iracundo y mejor me seguí derecho. Llegué a Julimes y comí, quice hablarle a mi
mamá y me di cuenta que no traía mi teléfono.
Ya cuando iba a regresar al
rancho, í llegando a la tienda de la salida frente a la funeraria me encontré a
Humberto de nuevo. Solo bajó el vidrio y
me ordenó que le “diera” hasta el cerrito despoblado rumbo al rancho y que allá
platicábamos y se arrancó casi rayando llanta.
Yo obvio supe que sus intenciones no eran buenas, que su ira estaba
desbordada y que no hacía falta ir a ningún lado para platicar, por lo que yo,
en cambio, me estacioné ahí en la tienda pues iba a comprar unas cervezas frías
para llevar y algo para la cena y el desayuno si se ofrecía. Ahí cuando me baje de la camioneta y estaba
buscando los envases regresó, mas enojado que nunca, reclamándome porque no le
hice caso, y le dije con calma que si quería hablar de algo aquí estábamos y
podíamos hacerlo, para que ir a otro lado?.
Obvio no supo que responder y volvió a reclamarme por no dejar la
camioneta y le dije con calma que lo haría cuando me llevara los paneles, y que
para eso tenía que regresarme las llaves de la casa de mi tio Chano y le
pregunté que donde había dejado las llaves, y me dijo que él no sabía nada de
eso, le dije que yo las dejé colgadas y solo nosotros dos habíamos entrado,
luego respondió gritando: te dije que yo no sé! y se alteró aún más, como
queriendo ya agredirme, pero estando ahí en público, ya quién salía de la tienda o pasaba nos
miraba pedientes del chisme, porque estaba a media calle estacionado con el
carro prendido y gritaba como energúmeno.
No sé si se dio cuenta de eso o no, pero se subió rápido al carro y se
fue, con rumbo diferente al rancho. Yo
compre las cosas y me regresé al rancho, tenía que hacerlo porque allá dejé mis
cosas, mi celular, además que empecé a pensar cómo hacer para sacar mis
paneles. Evalué la posibilidad de
derribar la puerta pero ya se me hizo mucho arguende, seguro habría otra
solución mejor. Por fortuna se fue haciendo
tarde, y ya de noche llegó Tato y
agarramos la guitarra y cantamos, nos tomamos las cervezas bien a gusto,
olvidando el tenso día que había experimentado para luego irme a dormir a mi
cuartito con la tranquilidad y el silencio que usualmente se encuentra en el
rancho, y solo lo pueden echar a perder pocas personas con sus actitudes
indeseables. Amo el rancho y sus
horizontes, amo ver el atardecer, luego
como obscurece y el cielo se convierte
en estrellas, y después ver como
desaparecen cuando sale la luna, hermosa, brillante y gigantesca. También estuve buscando mi celular y no lo
encontré por ningún lado.
Al
día siguiente, no me levanté temprano.
De hecho, me despertó el ruido del carro de mi madre llegando de
nuevo. Hasta dije: en el nombre sea de
Dios y aquí vamos de nuevo. Escuche como
empezaron a bajar las cosas y escuché a mi madre gritar mi nombre. Cuando me asomé a la puerta del cuartito mi
mamá ha venía, la saludé, le pregunté que como estaba, pero no me
respondió. Noté que venía apurada y en
lugar de venir a saludarme, se dirigió rumbo a la camioneta, que estaba entre
el cuartito y el corral, y ya cuando llegó abrió la puerta y estiró su brazo
buscando las llaves las cuales encontró porque estaban puestas. Las agarró,
cerró la puerta de nuevo y se devolvió rumbo a la casa. Me quedé en shock, en verdad me sorprendió y
nunca pensé ver un comportamiento así en mi madre, como si me estuviera robando
la camioneta. Le dije, así frente a mi te vas a llevar las llaves?
Crees que te estoy robando la camioneta? Pues si aquí estoy y no he podido
recoger los paneles porque Humberto me escondió las llaves! Te parece que estás teniendo un
comportamiento adecuado? Y me dijo:
Humberto no escondió ningunas llaves! Y siguió caminando con aquel rumbo. No podía creer lo que había visto y
escuchado, así que me quede ahí en la puerta, paralizado. Un rato después me senté en una silla, ahí
afuera a fumar y a tratar de salir de mi asombro, la verdad no sabía cómo
reaccionar, me sentí triste, decepcionado y absorto. Reconocí el sentimiento que me causó, el cual
hacía mucho tiempo no experimentaba: los problemas álgidos e irracionales que
durante mucho tiempo fueron parte de mi vida, sobre todo durante mi niñez y
menos frecuentemente durante mi adolescencia. Que lejos los había dejado, hasta
pensé que habían quedado atrás. Sin embargo, ahí estaba, de nuevo, con mi
familia nuclear de origen, castigado como niño.
Me sentí a la vez humillado y traicionado por mi madre, porque no
considero que estuviera haciendo algo malo.
dentro
de los cuales se incluye aquel en el que, después de exigirme la entrega de las
llaves de todo el rancho entre gritos y rabietas de Humberto, como si aún fuese
un niño emperador, y a lo que por supuesto que no accedí, de pronto por arte de
magia las llaves desaparecieron.
Debo
decir con justicia que Humberto no entró a mi cuarto. No porque alguien puede
llegar a pensar que con la negación de su culpabilidad esta desaparece,
independientemente de la claridad en la evidencia, que devela con mucha
claridad cómo pasó. Aún más claro
queda, tomando en cuenta que cuando esa persona llegó al rancho, corrió a la
camioneta y quitó las llaves, así como que estaba logrando sorprenderme, y lo
había conseguido.
Decidí
no entregarla la camioneta, pues es
claro que es la única forma de presionar por su atención e invitarlos a que me
puedan brindar la certeza solicitada sobre lo que pasará con este asunto. Es
suficiente con darme una respuesta
escrita y clara, para que se lleven de nuevo la camioneta, ni
siquiera exijo la entrega de recursos.
Sé que es muy riesgoso pero por lo menos ello permitirá establecer con
claridad la actuación de ambas partes.
Es
muy extraño que no quieran responderme por ningún motivo, a pesar de que yo
mismo les di los elementos y les propuse la respuesta, y lo he facilitado lo
más que he podido. Su posición se puso
muy ríspidas y de pronto me convertí en el villano, me empezaron a culpar de una serie de
asuntos, que los tres sabíamos que nunca sucedieron, y de otros que los
acomodaron distorsionando los hechos. Yo
confronté esas ideas ilusorias, y obviamente no pudieron sostenerse a la luz de
la realidad. En verdad, he tratado de
ser lo más claro y preciso posible, y he registrado todo cuanto he podido para
poder dar sustento a los hechos. Así
mismo, estoy dispuesto a una intermediación que sea moderada por terceros
neutrales, y pueda confrontarse de manera pública sin ningún problema. Lo que deseo es dejar de perder mi tiempo en
este asunto, ya suficiente tiempo y dinero dedique a apoyarlas, les ruego me
permitan ahora concentrarme en mis proyectos personales.
Hago púbico este asunto,
para que pueda ser evaluado mi comportamiento y mi posición al respecto, y si
hay algo más por considerar o recapacitar, estoy dispuesto a hacerlo. No sé si la otra parte esté dispuesta e ello,
y estoy seguro que les causará mucha molestia que lo haya expuesto, pero dado
el nivel de agresión del que he sido objeto últimamente y el discurso que han
utilizado, existe el riesgo de que sea
objeto de difamación y que me conviertan en un “chivo expiatorio”, pues
presentan una tendencia a manipular los hechos aún frente a mí, y a tratan de
tergiversar mis intenciones reales, las cuales estoy dispuesto defender y
demostrar.
Conociendo
las tradiciones familiares, no sería raro que me enfrentara a una situación
así, ya que esta estrategia de encubrimiento de la explotación y los abusos, se
ha utilizado cuando desean distraer la atención del hecho de que quieren
compensar lo solicitado y recibido, ni
tomar responsabilidad por ello. Es justo
que correspondan a mi persona de la misma forma en la que les he tratado, y
mostrar algún respeto del que yo les he mostrado durante todo este tiempo, y
aún más importante, se trata de disolver el conflicto y de una buena vez
dejarlo atrás. Por desgracia, no tienen
voluntad ni interés para hacerlo, les es más económico mentir que cumplir con
lo pactado y asumir su responsabilidad.
He
observado claramente el cambio de trato que he recibido desde que Humberto
llegó, y más aún después de que entregué la responsabilidad del rancho y el
informe final, en donde solicité mi compensación, lo cual me convirtió, de ser
su apoyo incondicional, merecedor de toda su confianza y agradecimiento, en una
persona indeseable, injusta y alevosa, prácticamente de un día para otro y sin ninguna
razón válida y verificable. Mi pecado ha
sido ser firme en mi planteamiento, exigir claridad en su respuesta, y mantener
mi postura de forma coherente, sin volver a ceder mientras no cumplan con lo
solicitado. Eso seguirá manteniéndose
hasta que sea satisfecho, o bien, encontremos otra forma de resolverlo. No estoy dispuesto a caer en chantajes, a
olvidar mis convicciones por no ser objeto de
chismes ni manipulaciones, ni amenazas, ni agresiones ni aún con riesgos
cada vez más elevados. Me asiste la trasparencia de mis actos, la
honradez de mis motivos, y puedo hacer
frente de manera pública a ello y enfrentarlo como un caballero. Lo he hecho con asuntos mucho más difíciles y
complicados, y es mi forma de proceder.
La solución del conflicto es muy sencilla:
solo establecí la necesidad de recibir
contestación sobre 7 preguntas muy concisas, sobre las cuales, tratando de
facilitarlo, hasta propongo sus respuestas, procurando ser respetuoso, y
adoptando una actitud flexible, y
generosa. No considero
correcto que me quieran someter al trato que solía aplicar mi Tío Chano para
estos asuntos, y soy coherente porque lo
cual establecí como única condición para ayudarles desde el principio y fue
explícitamente acordada con mi Madre y mi Tia Vicky, por lo cual demando su
cumplimiento, y apelo a ello en mi sencilla petición.
Ya han pasado más de tres meses después
de que les presenté el informe final de actividades, respondí todos sus
cuestionamientos, a la vez deje claramente establecida mi petición y su
necesidad irrenunciable de respuesta, y de recibir una compensación adecuada,
que está contenida en el informe final mencionado anteriormente, cuyos
fragmentos principales se incluyen en este comunicado. Ese informe aún está en poder de mi Tía Vicky
y yo conservo los archivos electrónicos.
No me han dado ninguna explicación sobre la
negativa de respuesta, lo que demuestra que no tienen voluntad de hacerlo.
Ahora, mientras me presionan con la
necesidad de que entregue de nuevo la camioneta para la operación del rancho,
de lo cual estoy consciente y dispuesto a hacerlo, a la vez ellos no están dispuestos a definirse sobre esos
sencillos asuntos. Esa indefinición, que
parecen prolongar de manera intencional, les ha dado legitimidad para tomar una
actitud aún más autoritaria, agresiva y acusatoria, conforme avanza el
tiempo, mientras que nunca muestran una disposición al acuerdo
maduro, al establecimiento de compromisos claros, ni a aportar otras
opciones de resolución. Para mí es muy
importante asegurarme que este ciclo se cierre armónicamente, de forma
trasparente y certera. Solo puede
existir la paz cuando hay justicia.
Hice público este planteamiento, porque
ya nos ha ocupado mucho tiempo. y a la vista del incumplimiento del acuerdo
verbal establecido, el cual no fue honrado a pesar de mi buena fe, da impresión que existe algún interés
oculto para prolongar el conflicto.
Esta posibilidad latente, que se expresa en su actitud, puede derivar en
la realización de una campaña más amplia
de difamación en mi contra, la cual durante los acercamientos se ha
manifestado, pues hacen nuevas acusaciones alejadas de los hechos, que ponen en
evidencia la aparición de distorsiones que se incorporaron a su discurso y que han
aparecido de manera reciente, con los que tratan de culparme por asuntos que no
me corresponden, de los cuales no fui testigo, ni tienen antecedentes, y
tampoco se ubican en el tiempo. Dichos argumentos los he confrontando, anclándolos siempre a la realidad, evaluando su lógica y su pertinencia, hasta que se revelan como infundios, y queda
claro que me están mintiendo en mi cara, además que los hago saber y se los
demuestro. Obviamente esto causa su ira
descontrolada.
Estas
nuevas acusaciones fueron pensadas y e
introducidas a su discurso de manera forzada y artificial, o bien basadas
en sospechas que se establecen como ciertas sin ninguna prueba ni
corroboración. Necesitan observar, que esa forma de proceder no es correcta,
además que es muy riesgosa, porque como dice el dicho, cada acusación suele ser
una confesión, y si hay pruebas que reviertan su lógica se exhiben a sí mismas como mentirosas.
Como
este desacuerdo se ha traducido en comportamientos ofensivos y agresivos sobre
mi persona, como lo fue su comportamiento ese día, pero más grave, el
comportamiento de mi hermano el día en que fui a recoger mis paneles solares al
rancho, y que tuvo episodios nefastos, en los que con cinismo muestran
comportamientos infantiles, que son ridículos e inadecuados para cualquier
adulto medianamente cuerdo.
Desde
entonces no tengo llave del rancho, ya no soy bienvenido, no soy digno de
confianza y hasta actúo con dobles intenciones, de naturaleza obscura, según se
me acusa. Pero sin embargo, aquí estoy,
me presento de frente ante quienes sea necesario, para asumir abiertamente mi
responsabilidad sobre todo aquello que se me señale y que demuestre ser
cierto. Si la otra parte muestra la
misma disposición, esto se termina rápidamente con un intercambio de llaves por
una hoja de respuestas firmada, un apretón de manos, y nos veremos el día que
se establezcan el plazo para cumplir aquello a lo que se comprometan, o bien,
saber con certeza que no habrá compensación por nada de lo que se hizo, ni por
lo que se ordenó, pero al menos habrá
franqueza si es establecido de frente y asumiendo la responsabilidad de tal
decisión. De cualquier forma, yo me
comprometo a entregar la camioneta tan solo a cambio de una contestación
precisa y verificable, como lo establecí desde que fue solicitado, y que
sostengo en la misma posición hasta ahora.
Demostremos que podemos actuar como personas maduras, y dejemos los
berrinches a los niños.
Por
lo pronto ya me corrieron del rancho, no fui parte del grupo de herederos, por
lo que no tengo nada que pueda considerar de mi propiedad (excepto cierto
mobiliario y equipo que aún se encentra en uso), y respecto a lo que mi madre
me indicó que podía disponer, que se incluye de manera formal en las respuestas
solicitadas, sabré si en verdad se sostiene o ahora tiene como finalidad que siga
trabajando e invirtiendo para que dé un momento a otro quede a
disposición de Humberto como todo lo demás. Estoy seguro que este asunto le será
profundamente incómodo, ojala comprenda que me es necesario resolverlo antes de
devolver la camioneta, porque no me gusta estar en esta posición, no veo el
provecho de seguir con esto y espero que esto sea comprendido, por lo que
requiero de claridad y honestidad en sus
posturas al respecto, tratando de evitar que se convierta en silencio por siempre. Si el silencio
persiste, ya se habrá revelado la respuesta de los herederos.
Esto es necesario para evitar el riesgo de
problemas mayores, tener certeza sobre el destino de los recursos que invertí, seguir
cooperando o bien apartarme.
Es muy sencillo lo que exijo en respuesta al
esfuerzo y la inversión que realicé durante todo este tiempo. No me parece una actitud adecuada ni
recíproca, el que se me niegue hasta el más mínimo derecho, en respuesta a
todas mis atenciones. Sin embargo, el
ejercicio de esta posición, no habla de mí sino de quienes la sostienen. En ella se revela el valor de su
corazón, la madurez de sus acciones y
refleja con claridad el nivel de generosidad y agradecimiento que adopten por
mis servicios y mi confianza en ustedes.
La
diferencia entre las personas de alto valor, y aquellas que aún no lo han
logrado, es que la vida de las primeras desarrolla en un ciclo virtuoso,
mientras que para el resto el ciclo suele ser perverso, destructivo y
miserable. A nadie conviene que existan esos ciclos de bajo valor, porque a
veces aparece la obsesión de sus participantes, por destruir los ciclos
virtuosos ajenos. No viven ni dejan
vivir, no progresan y permiten el progreso, no pueden ser amados, y no pueden
amar.
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