Indefensión Aprendida
Indefensión aprendida: Qué es, ejemplos y cómo superarla
La indefensión aprendida es una
condición psicológica, de un ser humano o animal, que aprendió a inhibirse ante
situaciones adversas, manteniendo un estado de pasividad aun cuando las
condiciones cambian y pueden generar una respuesta de lucha o huida. El término
fue acuñado por Martín Seligman, padre de la psicología positiva.
Es un aprendizaje dado que la
persona o animal, al comienzo puede haber desarrollado acciones antes estas
situaciones, pero sin lograr los resultados deseados y como consecuencia terminan
desarrollando una pasividad antes estas. Con el tiempo, las situaciones pueden
cambiar, pero el aprendizaje queda interiorizado que bloquea cualquier
posibilidad de cambio.
Ejemplo de este comportamiento es
el cuento del elefante de Bucay, el cual narra la historia de un elefante atado
a un pequeño trozo de madera del cual le sería muy fácil escapar. Pero ese
trozo de madera lo está sosteniendo desde que es recién nacido, seguramente el
animal ha tirado muchas veces hasta que algún día aceptó su impotencia y dejó
de intentarlo. Desde entonces, el elefante tiene grabado el recuerdo de su
impotencia. Y lo que es peor, nunca más volvió a cuestionar ese recuerdo y no
volvió a poner a prueba su fuerza.
¿Qué es el síndrome de
indefensión aprendida?
El síndrome de indefensión
aprendida propone que la exposición a un hecho incontrolable, hace que el ser
humano forme una representación de no contingencia entre su comportamiento y la
terminación del suceso aversivo y espera que esa contingencia se mantenga en el
futuro (Obando Martínez, 2019).
Las situaciones de indefensión
aprendida producen tres efectos cognitivos en las personas: refuerzan la
creencia de que no hay posibilidad de controlar las situaciones desagradables,
a pesar que esto no sea así; producen apatía y desmotivación, por lo que se
dejan de intentar cambiar las cosas; y también afectan a los procesos de
aprendizaje, porque cesan los intentos por encontrar nuevas vías de escape o de
resolución.
Indefensión aprendida de Martín
Seligman
Seligman desarrolló sus estudios
analizando el comportamiento de los animales, a través de un método un tanto
cuestionable. Trabajó con perros encerrados en cajas metálicas a los cuales se
les aplicaba corriente eléctrica. A algunos de ellos se les permitía escapar presionando
una palanca metálica con sus patas, mientras que a otros, si bien disponían de
la misma palanca, se les impedía la salida. Tras cierto tiempo de
experimentación, los perros que no habían podido escapar en los primeros
intentos se quedaban resignados en sus cajas recibiendo la dolorosa corriente
eléctrica, sin volver a intentar escapar. Continuando las experimentaciones, se
llegó a la conclusión de que los perros que no habían podido escapar las
primeras veces adquirían tal desmotivación que, aunque las cajas fueran
modificadas y presentaran nuevas vías de escape, dejaban de intentarlo. Se
encontraban paralizados.
Esta teoría permite explicar que
los humanos y animales pueden aprender a comportarse de maneras que tiendan a
la pasividad. Este aprendizaje se acompaña de la sensación subjetiva de no
poder hacer nada, por lo que no se llevan a cabo acciones que permitan resolver
la situación aversiva. La teoría de indefensión aprendida se ha relacionado con
depresión clínica y otros trastornos que correlacionan la percepción de
ausencia de control sobre el resultado de una situación
De acuerdo a Bernabé y Malmierca
(1992), la idea de indefensión resulta de la expectativa de que las respuestas
emitidas por los sujetos no podrían controlar los resultados. Por lo que se
producen los siguientes efectos:
Déficit motivacional para emitir nuevas
respuestas.
Déficit cognitivo para aprender que las
respuestas controlan los resultados.
Reacciones afectivas de miedo y depresión.
Circunstancias que provocan la
aparición de síntomas de indefensión aprendida
Exposición a situaciones de violencia
física y/o psicológica
Entorno excesivamente controlado
Mensajes desvalorativos recibidos en la
infancia
Fracasos continuados que llevan a desistir
de seguir intentándolo
Exposición a conductas sin orden lógico,
que hacen que las personas no puedan anticiparse y prepararse
Ejemplos de indefensión aprendida
Algunos grupos sociales en los
que es más frecuente observar la adquisición del síndrome de indefensión
aprendida es en los siguientes casos:
1. Indefensión en niños
Los niños a los que se les deja
llorar repetidamente y no son atendidos, empiezan a dejar de llorar. Se
acostumbran a dejar de pedir asistencia y cuidado, por más que sientan hambre,
sueño o dolor. Esto se estudió mucho en hogares y orfanatos, donde la situación
y los recursos limitados dificultan la atención simultánea de todos los niños.
Tras tiempos prolongados de desatención ante el llanto, los niños dejan de
llorar, adoptando una actitud completamente pasiva.
2. Síndrome de indefensión
aprendida en violencia de género
Las mujeres víctimas de violencia
de género vivencian situaciones que consideran que no tienen escapatoria. Se
sienten sin posibilidad de contar lo que sucede, principalmente porque los
victimarios están todo el tiempo cerca de ellas, dado que la mayoría de estas
situaciones se producen en el seno del hogar. Son personas que sufren de
diversas formas de maltrato que minan su autoestima y seguridad, por lo cual en
muchos casos, se sienten incapaces de pedir ayuda.
3. Casos de bullying
Otro ejemplo es el de los niños
que sufren acoso o bullying. En estos casos, los niños y adolescentes suelen
sentirse culpables y en muchas situaciones no cuentan con la edad suficiente
para poder transmitir en palabras lo que están vivenciando. Consideran como
válidos los menosprecios, por lo que no buscan mecanismos de defensa.
4. Indefensión aprendida en
animales
Muchas mascotas y animales
adoptan síntomas de indefensión aprendida cuando han sido expuestas a distintas
formas de maltrato o abandono. En muchas ocasiones, puede parecer que
simplemente se trata de un animal bueno e indefenso, pero con el tiempo puede
observarse que los animales carecen de ganas de vivir y adoptan una posición de
sumisión constante.
Síntomas
Existen una gran variedad de
síntomas que puede provocar la indefensión aprendida dependiendo de la persona,
las situaciones, entorno, el tiempo transcurrido entre otros.
Los principales síntomas que se
observan en estos casos son:
Pasividad ante situaciones adversas
Pensamientos y sentimiento de resignación e
impotencia
Bloqueos o inhibición conductual
Falta de motivación y baja autoestima
Depresión
Ansiedad
Miedos recurrentes
Aislamiento
¿Cómo salir de la indefensión
aprendida?
Al ser un comportamiento que no
mostramos de manera innata, podemos modificarla o desaprenderla. Para ello, es
necesario desarrollar nuevas formas de comportamiento alternativo, que ayuden a
resolver los conflictos a través del reforzamiento de la autoestima y que
posibiliten a las personas adquirir la confianza para modificar y solucionar
las situaciones aversivas que vivencian. Es indispensable la incorporación de
nuevas herramientas que permitan a las personas que se sienten indefensas,
confiar en que poseen la capacidad para vehiculizar una solución.
Para lograr salir de la
indefensión resulta fundamental que los comportamientos alternativos a
desarrollar se asocian a expectativas y experiencias positivas. Las personas
que presentan indefensión deben entender que los cambios para trascender las
vivencias aversivas deben partir de ellas mismas, y no del entorno.
Algunas veces se puede dar una
experiencia positiva, pero sucede a menudo necesitan ayuda del entorno familiar
o amigos. Ya que la baja autoestima no deja ver los logros y la resignación es
tan poderosas, que no contemplan la posibilidad
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