Querida Madre 3
12/07/2023
QUERIDA MADRE:
Hoy he
comprendido que las personas que Amas no tienen la responsabilidad de
corresponderte, y que cada quién da a los demás lo que tiene o lo que
quiere. Ha sido especialmente difícil
verlo en mi Madre pero por fin abro los ojos a una realidad que he
experimentado por siempre en nuestra relación, desde mis primeros recuerdos
siempre fue así, y sigue siendo de la misma forma, pero nunca me había dado la
oportunidad de verlo, porque ese Amor incondicional que yo experimento solo ha
reflejado una cara, escondiendo la otra:
por un lado mi esperanza de contar también con un amor incondicional en
correspondencia, y por otro la
frustración de nunca haberlo obtenido.
El amor que no es correspondido hiere, pero la herida no viene de quien
no corresponde sino de quién lo espera y no puede aceptar que no existe, pues
no se manifiesta: podrá expresarse en palabras pero cuando no corresponden a
las acciones, es incontrovertible que las segundas manifiestan el verdadero
trasfondo, y las primeras resultan falaces.
Es un juego muy doloroso, porque cuando hay honestidad las cosas suelen
ser más sencillas. Sin embargo, cuando
hay que descubrirlas entre líneas, te enfrentas no solo al hecho, ya de por sí
difícil, sino a la naturaleza de las personas, lo cual le hace profundamente
doloroso, especialmente cuando sucede con las personas que más amas y en las
que más confías.
Aceptar que
he sostenido una fantasía desde que se fui niño, ignorando
lo que siempre fue evidente,
maquillándolo con mi esperanza y mi anhelo, me ha sido muy pernicioso
hasta estos días. Si hubiera tenido el
coraje y la valentía para ver la realidad y aceptarla tal como es, no me
tendría que esforzar por hacer realidad mi fantasía, ni tendría que someterte a
que tú la cumplas. Eso no es una forma
justa de proceder, porque tú no eres responsable de mis actos, y yo tampoco de
los tuyos, ni yo tengo por que esforzarme tanto para cumplir tus deseos, ni tú
estás obligada a corresponder de la misma manera. No te puedo culpar por demostrarme siempre la
naturaleza de tus sentimientos hacia mí, y tampoco de que esos sentimientos no
correspondan a la fantasía que inventé y sostuve durante todos estos años.
Aunque
darme cuenta de esto ha sido difícil, abrir los ojos a la realidad y aceptarla
por fin tal como es un acto de liberación, donde ya no necesito hacer nada para
recibir tu afecto, pues no es por mis acciones por las que ese afecto se
expresa, sino por las tuyas. De pronto,
al ver como creí que tu actitud respecto a mi había cambiado en las últimas
fechas, justo después de que llegó Humberto, y durante el tiempo que hemos
utilizado la camioneta verde como el fiel de la balanza del poder, que cada uno
cree proteger, debo reconocer con humildad que nunca fue tu actitud hacia mí lo
que cambió, y que siempre has sido coherente con tus actos, respecto a lo que a
mi refiere. Es evidente que una relación
de poder es completamente lo contrario a una relación de amor y cariño. Es por
ello que renuncié a la primera, porque no es por una lucha de poder y de
beneficios materiales por la que me esforcé tanto, sino fue para dar honor a
mis muertos, pero sobre todo, a mis vivos, especialmente a ti, y a Humberto de
manera indirecta. Pensé que podría
forjar un equipo que pudiera empujar el avance en el rancho, lo cual considero
hasta este momento un gran privilegio.
Nada más alejado de la realidad:
te burlaste de mi hilvanando lentamente una venganza en la que me diste alas para ilusionarme y
esforzarme, para después, de un momento a otro, justo cuando mi hermano llegó,
traicionarme de una manera cruel y humillante,
de tal suerte que no tuviese ni el coraje para decírmelo abiertamente y
de frente, tratando de que las cosas no parezcan lo que son y que me sienta
confundido: hoy no estoy confundido, y
si te hace feliz saberlo, si estoy profundamente adolorido. No me queda más que aprender tu contundente
lección.
Me doy
cuenta de que tengo un concepto bastante torcido del Amor, que establece su existencia de acuerdo al
esfuerzo y merecimiento que la otra persona alcance, y no es en sí mismo un
acto generoso y libre, independiente del hacer, más natural al ser que al
pensar. Sentir amor por alguna persona y
expresarlo, no depende de las cosas que haga o deje de hacer por ti, sino que
refleja tu conciencia del valor que la otra persona tiene, y que te aviva el
deseo de relacionarte permanentemente con ella y de compartir la vida,
cooperando en todo lo que te sea posible para que su existencia sea grata. Complacerle,
es una reacción al deseo de que esa persona crezca y se expanda, y logre todo
aquello que uno desea para sí e identifica con la felicidad y la realización
personal. Cuando ese sentimiento es sano
se presenta entre las personas de manera recíproca, mientras que cuando solo
tiene un lado es tóxico, porque el otro lado no corresponde y solo finge
hacerlo, sacando ventaja y beneficiándose de ello.
Siempre me
ha sido muy difícil diferenciar lo uno de lo otro, lo que a su vez me ha
conducido en innumerables ocasiones a lo que muchos podrían llamar
fracaso. De hecho, soy un imán de esta
clase de personas, porque mi forma de ser siempre tiende a entregar mi cariño y
mi confianza de manera indiscriminada, y a disculpar a los ventajosos olvidando
con facilidad su proceder malicioso. Para
mí sin embargo, esta es una virtud divina, pues puedo dar todo de mí en
cualquier parte, y no tengo que cargar con culpas ni arrepentimientos, sino
solo seguir adelante y seguir siendo quién soy.
Sé que debería poner más atención en donde pongo mi corazón y mis
talentos, lo que me ahorraría muchos problemas, tiempo y dinero, aunque quizá
también me restaría ciertas bendiciones que alcanza mi espíritu. Dar, sin pensar en la retribución, es una
virtud del creador y doy gracias diariamente por portarla. De hecho lo que me ha pasado contigo ha sido
desconcertante, pues siempre he creído que ese don lo heredé de ti.
Sin
embargo, esto también me ha creado una enorme confusión en la que apenas hoy
voy cayendo en cuenta. El “amor”
condicionado al esfuerzo, el cual adquiere su calidad al ser valorado por como
el otro es complacido, solo es una forma distorsionada de llamarle a la
lisonjera, por parte de quién lo entrega, y manipulación o abuso por parte de
quién lo recibe. Esa imagen
distorsionada del amor, no me había permitido observar claramente si alguien es
capaz de amarme legítimamente, y por el contario, me someto a una lucha
altruista por complacer a todo aquel que digo querer y deseo que me quiera, y
siento su existencia cuando el otro se siente complacido. Esto es claramente una falacia, es un
comportamiento infantil, inadecuado y pernicioso.
Esto me ha
llevado a que toda la vida aparezcan personas que han abusado reiteradamente de
mí, y a que haya construido muchas de mis relaciones emocionales como una lucha
permanente por complacer al otro.
Obviamente, entre más profundas son mis relaciones, también se vuelven
más toxicas, porque me convierto en el esclavo de otros y muchas veces, además,
termino recibiendo la culpa por ello. Me
doy cuenta que en verdad siempre he tenido la culpa, porque fue así como fui
educado y nunca nadie me había concientizado por mi error, y nunca había caído
en cuenta de esto. Como bien me dijo mi
Tía Vicky: no tienes malicia.
Además,
puesto que busco personas que desean ser satisfechas y al atender sus necesidades yo pienso que estoy
dando amor, y solo espero a cambio su
beneplácito por ser complacidas, y a cambio recibir su aprobación, pues
encuentro muchas personas a mi paso que desean recibir eso, se dan cuenta de
mis carencias y resulto ser una presa fácil, especialmente para psicópatas y
narcisistas. Apenas me voy dando
cuenta, que mi principal motivo de acción, que pensaba que era el amor, no es
sino la búsqueda de complacer y ser aprobado por los demás, lo que convierte en
un ser que se comporta más como un perro que como un ser humano capitalista del
SXXI. No exijo reciprocidad, no me es
gratificante ser valorado por quién soy, solo busco la aprobación de los demás,
y estoy dispuesto a esforzarme por esas personas hasta límites insospechados,
de acuerdo al valor que yo mismo les asigno, no por sus comportamientos ni por
cómo me tratan ni me valoran, sino por la importancia que le asigno a las
personas en mi fantasía.
No importa
si esa fue la forma en la que nos educaste desde que nacimos mi hermano y yo,
por lo que siempre hemos luchado por tu atención y hacemos todo lo posible por
complacerte. No importa si resulta muy
conveniente educar a los hijos como perritos, premiándoles cuando hacen lo que
quieres y castigándolos cuando no lo hacen, ni tampoco si es que así te ganas
dos fieles servidores, incondicionales y eternos. Ya hemos crecido así, sustituyendo parte de
la realidad por ilusiones, comportándonos de maneras absurdas, interpretando la
realidad de manera distorsionada. Es
evidente que esa forma distorsionada también la porta el educador, aunque en
contraposición a nosotros, tomaste el papel de quién debe ser complacida a
cambio de aprobación. Esta percepción
distorsionada de la realidad, no nos permite nunca adaptarnos a ella de manera
adecuada y funcional. Somos una clásica
familia disfuncional narcisista, y portamos los rasgos y trastornos esperados,
nos comportamos en consecuencia, y sufrimos todas las vicisitudes que esas
familias experimentan, con muy altas probabilidades de que nuestra próxima
generación siga reproduciendo el patrón.
Para tratar
de evitarlo, es necesario para los tres, acudir a terapia, buscar ayuda y que
alguien nos permita hacer conciencia de nuestros puntos ciegos y de nuestros
comportamientos automáticos, y de aquellas interpretaciones inadecuadas o fantasiosas,
en las cuales solemos basar nuestra personalidad, y con ello conducirnos por la
vida. Somos como un chofer borracho que
conduce por el denso tráfico de alguna ciudad caótica.
El lugar
más común entre quienes toman conciencia de todo lo anterior sería declararse
víctima de una madre que debía ser responsable de educarnos manera adecuada y
no de abusarnos por toda la vida Sin
embargo, seguramente tú también fuiste una víctima de una generación atrás, allá desde tus
primeros años, y quizá tus padres te enseñaron esa misma distorsión, o alguna
más, lo ignoro. No es por arte de magia que una persona termine con trastornos
de personalidad y comportamientos encubiertos de madre narcisista, sobre todo
si sus padres también fueron portadores.
Sin embargo
yo escojo no ser una víctima, no deseo estacionarme en las acusaciones, en el
intercambio de culpas, en reclamaciones, no deseo resaltar la maldad de los
hechos, ni el sadismo de sus actos, ni la irracionalidad de los motivos o el
egoísmo de los deseos. Todo eso ya lo
hará alguien más, o quizá con suerte nadie se dé cuenta y conserves hasta tu
muerte la imagen impecable que has construido, como una fachada maestra que
esconde sutilmente realidades indecibles de tu ser ante el mundo.
Tampoco
busco una retribución, ni busco justicia, ni dejar un precedente en el mundo
sobre mi experiencia macabra. Lo que en
realidad deseo es sanar, reestructurar mi vida y seguir adelante. Sé que al
dejarme sin respuestas sabías que cumplirías tu gusto sádico, no me extrañaría
que fuera hasta un deseo póstumo de mi Tío Chano, con quién antes tuve un
conflicto similar. Lo que no contabas es
que tu trastorno y de quienes te rodean se pondría en evidencia tras el establecimiento
de límites infranqueables y negaciones rotundas a acceder a sus deseos
caprichosos, tal como lo predijo el psicólogo al estudiar mi caso. También me dijo que al revelarlos
experimentaría una reacción emocional bastante fuerte, aunque no pensé que
tanto.
De pronto,
tras estos incidentes, me volví de nuevo un niño indefenso esperando a que
regrese mi abusador a violarme mientras mi madre le observa, y tal como sucedió
estos días, luego empiece a culparme cínicamente de lo que mi abusador me
hacía. Me volví también un adolecente
inadecuado, con pocas posibilidades de éxito, el hijo raro que tratabas de
ocultar de tus amistades, aquel que ocultamente deseabas feminizar, el que te
hacía sentir incómodo por sus rasgos faciales incestuosos, el que servía para
triangular cuando mi hermano tomaba fuerza y seguridad en sí mismo, queriendo
ser independiente, poniendo resistencia a convertirse en tu niño de oro. Sin embargo aquí sigo, defendiéndome como
siempre lo he hecho, y esta carta es sin duda una herramienta para ello.
Tampoco
quiero quedarme aquí en el presente, viendo como mi confianza se vio defraudada,
y mi anhelo fantasioso de darte orgullo solo me llevó a satisfacer tu soberbia,
porque no era reconocimiento y obediencia lo que buscabas pues todo lo hice
para ello, sino que buscabas venganza.
Me doy cuenta que me fuiste conduciendo sutilmente a invertir el dinero
del terreno que me diste en tu rancho, o debo decir, en el rancho de mi hermano.
Tampoco opuse ninguna resistencia, ni me siento mal al respecto, pues el
terreno que me traspasaste tenía por finalidad ser utilizado en el rancho, ya
fuera la obtención del terreno, el pago de las hipotecas o bien, su
rehabilitación, así como quedó al fin. Ese fue nuestro plan desde el principio.
Si haces bien las sumas y las restas te darás cuenta que esa herencia aparente
fue en realidad una forma de ponerme a trabajar a tu favor y a favor de mi
hermano, sin recibir ninguna paga y sin haber obtenido ningún beneficio. Eso me da tranquilidad, porque no te debo
nada, lo que me diste te lo quedaste de nuevo, tu misma obstaculizaste su
recuperación que tenía por objetivo formar un fondo de inversión para el
rancho, así que estamos a mano. Debo de
reconocer que ha sido un plan maestro, que nunca vi por donde venía, y
obviamente, nunca lo esperé, porque yo siempre actué de buena fe, y no esperaba
menos de ti. Yo solo puedo hacerme
responsable de mis acciones pues son las que controlo, no así de las tuyas.
A pesar de
que me traicionan, me humillan, me agreden, me mienten en mi cara, me explotan
laboral y financieramente, se quedarán esperando a que reaccione como solía
hacerlo, y que ello les dé oportunidad a hablar cada vez más mal de mí, a que me
sigan difamando, y no solo no me paguen mi trabajo y mi dinero, sino que me
hagan al mismo tiempo el culpable por todo ello. Seré también el bote de basura, el que puedas
hacer culpable por todos tus pecados, por los de mi hermano, por los de mi tía
Vicky y demás que se quieran integrar a tu círculo íntimo, y sacrificarme como
el chivo expiatorio que redima sus culpas y logre la unión de todos. Además tendrás un gran pretexto para no
cumplir con lo que me prometiste del Rancho, y así lograras que cumpla el
destino que me asignaste desde que nací.
Todo esto tampoco es resultado de mis acciones ni es mi responsabilidad,
así que toda la culpa se la regreso a quién le corresponda y así lo haré con
todo aquello culpas que me desean endosar.
Recuerda que entre más avanza el tema, más al descubierto quedas también,
pues más errores se van cometiendo, y sé que esa es tu principal preocupación,
porque representa tu única defensa.
Es difícil
que alguien crea en esta historia, conociendo tu personalidad aparente de
viejecita indefensa y humilde, pero es que no viven tras tu puerta, conociéndote
en la intimidad. Yo tampoco lo creería,
es más, ni siquiera lo recordaba, pero
volví y solo encontré lo mismo pero más obscuro. Lo más irónico es que, tratando de encontrar
explicaciones sobre todo esto, me encontré con que reproducimos, quizá sin
proponérnoslo, la historia clásica de una familia narcisista disfuncional con
madre narcisista encubierta, dos hijos varones, el mayor como “Golden child” o
“niño emperador” y el menos como “el rebelde” o el “chivo expiatorio”. Esta forma de convivencia, sus orígenes, sus
dinámicas y sus resultados, están ampliamente documentados en los estudios de
psicología y psiquiatría, y existe una gran cantidad de información al
respecto, pues se ha convertido en un problema de salud pública en las
sociedades modernas, y hasta se empieza a tipificar como delito. No somos tan geniales, no somos tan
especiales, más parecemos hojas secas que se lleva el vendaval.
Por todo
ello, es precisamente aquí donde renuncio a ser una víctima, decido ejercer mi
libre albedrío, reniego de mi destino impuesto por el rol que me asignaste desde
niño, y decreto que tu control sobre mí ha terminado. Sigo mi camino sin perder más tiempo, y te
agradezco haberme tratado de esta forma porque me has dado esa lección que debí
haber tomado desde mis primeros años: no necesito dar nada para ser amado, ni
esperaré alguna cosa a cambio de amar a otros.
Yo te
seguiré respetando siempre que me lo permitas, no deseo venganza, no exijo
disculpas, no requiero pagos, no te culpo por lo que pasó, y no soy yo quien
imparte justicia. Reconozco que has
tenido que librar grandes batallas y esfuerzos faraónicos para tratar de
sacarnos adelante en la vida y te lo agradezco.
Sin embargo, me niego a ser castigado por ello, no me hundiré en una
depresión por tu amor. Te libero de
cualquier compromiso que sientas conmigo en cuanto a bienes y herencias, y no
te voy a acusar por tu evidente imparcialidad.
Tan solo trataré de defenderme de aquellas acusaciones graves que hagan
en mi contra sin ningún fundamento, pero si está en mi poder y no traspasa el
ámbito del honor de mi familia y mis hijos, no haré chismes ni expondré asuntos
que pongan directamente a tu reputación en riesgo. Puedes seguir viviendo sin pendientes de mi
parte, podemos seguir fingiendo que todo está bien y es adecuado. Tú sabrás que hacer en lo subsecuente, pero
yo, doy por terminado este asunto tan vergonzoso. Puedes seguir contando conmigo cuando tengas
alguna necesidad, puedes ver a tus nietos cuando así lo desees (con la
restricción que establecí en la carta anterior) y yo te seguiré tratando como
lo he venido haciendo en los últimos años. Si es de tu deseo ahí estaré, y si no lo
respetaré siempre esperando a tenderte mi mano si lo requieres. No te preocupes
por algún problema grave en tu vejez, que si lo hice de manera altruista por mi
Tío Chano con más honor cumpliré con mis responsabilidades para contigo. Ahora sé que son mis acciones las que hablan
por mí y debo ocuparme de ser un ejemplo para mis hijos y sobre todo
corresponder a mi creador por recibir la bendición de mi existencia.
Yo soy quien gozo mi vida, venzo mis miedos y
conquisto mi felicidad.
Pedro
INFORME DE INGRESO GASTO DERIVADO DEL TERRENO DE GRANJAS UNIVERSITARIAS
|
INVERSIÓN RANCHO POR RUBRO |
TERRENO |
Costo |
||
|
FERRETERIA |
$12,931.00 |
GRANJAS
UNIVERSITARIAS |
$900,000.00 |
|
|
GASOLINA |
$29,456.00 |
ISR
(30%) |
$270,000.00 |
|
|
COMIDA |
$13,584.00 |
VENDEDOR
(5%) |
$45,000.00 |
|
|
CONGELADOR |
$7,232.00 |
TOTAL |
$585,000.00 |
|
|
EQUPAMIENTO |
$17,232.00 |
|||
|
GAS |
$6,000.00 |
GASTOS ADICIONALES |
Gastos |
|
|
CAMIONETA
VERDE |
$29,820.00 |
PAGO DE
CUOTAS 1 |
$70,000.00 |
|
|
REFACCIONES |
$8,000.00 |
PAGO DE
CUOTAS 2 |
$38,000.00 |
|
|
PASTURA
Y SAL |
$12,270.00 |
TITULACIÓN
ALICIA |
$32,000.00 |
|
|
GASTOS
PRUEBA |
$11,000.00 |
SESIÓN
PEDRO |
$12,000.00 |
|
|
SALARIOS |
$52,000.00 |
LIMPIEZAS |
$8,000.00 |
|
|
TOTAL |
$199,525.00 |
TOTAL |
$160,000.00 |
|
|
|
|
|||
|
SALARIO
PEDRO (19 meses) |
$285,000.00 |
INGRESO
REAL |
$425,000.00 |
|
|
PANELES
Y EQUIPO |
$85,000.00 |
|||
|
EN
ESPECIE |
$25,000.00 |
|||
|
TOTAL |
$395,000.00 |
|||
|
|
|
|||
|
GRAN
TOTAL |
$594,525.00 |
|||
Platicamos mil veces sobre lo que intentaba hacer durante
esta etapa de trabajo, que era recuperar una parte del dinero, especialmente lo
que le correspondería pagar a mi Tía Vicky,
para hacer un fondo de inversión para el rancho, y asegurar su
rehabilitación y el aumento de su productividad, facilitando las obras y
labores correspondientes para mejorar paulatinamente el negocio ganadero, y más
importante aún, generar otras fuentes de ingreso que eleven los beneficios que
el rancho les reporta. Aspiraba a aportar mis talentos en la recuperación de la
prosperidad que alguna vez tuvo el rancho allá en los tiempos de mis abuelos, y
que se te recordara como la promotora de todo ello.
Aunque parecía agradarte la idea, al último resultó ser todo lo
contrario. Por alguna circunstancia
preferiste romper ese acuerdo y obstruir toda posibilidad de realización,
utilizando todo lo que ha estado a tu alcance para que no se lleve a cabo. Si
es tu deseo está bien, pero si me lo hubieras dicho nos ahorraríamos todo el
drama generado por la incertidumbre.
Como no deseo seguir en este juego te libero de compensarme
por todo ello. Así mismo, te trasfiero mi
derecho a cobrarle a mi Tía Vicky el dinero que le corresponde aportar por todo
aquello que se hizo, o por lo menos lo que directamente ordenó. Tienes la opción de conservar esos recursos o
bien regalárselos por completo, ya que es lo que has venido promoviendo de
manera reiterada. Uno nunca sabe para
quién trabaja, pero a mí me da igual, ya
lo hice y logré lo que pocos han logrado y en un tiempo record, y aunque
siempre estuve consiente de la respuesta natural de su parte, también albergué
la ilusión de hacer algo de mayor trascendencia y alcance, junto a mi Ti, a mi
hermano y a mi Tía. Así lo expresé abiertamente al enterrar a mi Tío, y después
lo platiqué reiteradamente con ustedes, por lo cual no me queda ninguna duda de
que me mintieron cínicamente Ahora queda
claro que desean excluirme y es lícito pues están en su derecho, además de ser
conveniente. He aprendido a no
permanecer en aquellos lugares ni con aquella gente a la que le soy incómodo y
que no es digna de confianza.
Como vez, mi aportación fue muy superior a los $200 mil pesos
de los que habíamos hablado, y podría haberlos recuperado, así como lo hice con
la inversión de compra – venta de mi casa.
Sin embargo, queda claro que este no es tu deseo, así que ahí queda “mi
herencia” de nuevo en sus manos, y correspondida con creces. La estrategia para
hacerlo está contenida en el informe final, y aunque este ha sido menospreciado
así como muchas cosas de las que realicé, pues consideran que esta “todo mal” y
son “puras tonterías”, no creo que tengan entonces ningún inconveniente en que
lo comparta con aquellos que quizá puedan sacarle algún provecho, como lo hice
con mi proyecto anterior, del cual este es una ampliación.
Te confieso que nunca entendí la razón por la cual decidiste
romper nuestro acuerdo, hasta la fecha no me has querido dar ninguna
explicación, y aunque la he solicitado reiteradamente, hoy también renuncio a
saberla. Si no me la quieres decir, si
no deseas favorecer el diálogo y solo decides callar y fingir que todo esto no
pasó como fue, no dar explicaciones y salir por la tangente, estás en tu
derecho y lo voy a respetar. La verdad
me cuesta mucho admitir que fuiste deshonesta conmigo, pero tus razones
tendrás.
Ojalá y disfruten aquello que con tanto cariño aporté, tanto
como yo disfruté el hacerlo. Me encantaría seguí en la Herradura como también
lo habíamos platicado, pero ante las presentes circunstancias no creo que sea conveniente,
hasta que definas bien tus prioridades. Les
deseo la mejor de las suertes.
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