Síndrome del emperador
Síndrome del emperador: qué es, consecuencias y tratamiento
Índice
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¿Mi hijo es un tirano?
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Causas del síndrome del emperador
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El rol de los padres en el desarrollo del síndrome del
emperador
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La genética
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La educación
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Características del síndrome del niño emperador
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Síndrome del emperador en adolescentes y adultos
·
¿Cómo tratar el síndrome del emperador?
Tiranos, egocéntricos, hedonistas,
irrespetuosos y hasta violentos: así son los niños, adolescentes y algunos
adultos que padecen el síndrome del emperador.
Se trata de un tipo de trastorno
que se dice que tiene sus orígenes en la política de hijo único en China, pero
que se ha extendido al resto del mundo.
En nuestro artículo de hoy te
explicaremos cuál es el síndrome del emperador, sus posibles causas, síntomas y
cómo tratarlo.
¿Mi hijo es un tirano?
¿Qué es el síndrome del emperador?
Es un trastorno que surge entre los hijos y sus padres. No se limita a los
niños pequeños, sino que también se extiende a los adolescentes. Los que
padecen este síndrome tienen la particularidad de tener comportamientos
tiranos, dictadores y hasta de pequeños psicópatas.
El síndrome del rey, como también
se le conoce a este trastorno, se caracteriza porque el hijo ejerce un carácter
dominante sobre los padres. El niño emperador se hace notar a través de gritos,
ataques de rabia y berrinches para poder hacer su voluntad y acaba provocando
diversos conflictos familiares.
Si tu hijo es muy exigente, tiene
constantes rabietas, agota tu paciencia y terminas por ceder ante sus demandas,
quizá estés ante un caso de síndrome del niño tirano.
Causas del síndrome del emperador
Como ya adelantamos, se dice que el
síndrome emperador tiene sus orígenes en la política de hijo único en China.
Para reducir la sobrepoblación del país, el gobierno tomó una serie de medidas
en las que las familias podían tener un único hijo (además, de permitir el
aborto en caso de que el bebé a nacer fuera una niña). También se le conoce
como 4-2-1, es decir, cuatro abuelos, dos progenitores y un único niño.
De esta forma, los niños
emperadores crecían rodeados de todas las comodidades y sin mucha obligación
(podríamos relacionar esta situación con la del síndrome del hijo único). Eran
niños cuidados y consentidos con mucho esmero y a los que se apuntaban a una
gran cantidad de actividades: piano, violín, danza y otras tantas. Con el
tiempo se descubrió que estos pequeños tiranos se convirtieron en adolescentes
y adultos con conductas cuestionables.
El rol de los padres en el desarrollo del síndrome del emperador
Cuando los roles entre padres e
hijos se invierten, es mucho más probable que aparezca el síndrome del niño
tirano. Padres demasiado permisivos o complacientes, así como padres que no
dedican suficiente tiempo a sus hijos y sienten culpa por ello, lo que los
lleva a consentir a los niños.
Cabe destacar que la institución de
la familia ha sufrido un cambio considerable. Por ejemplo, los hijos se tienen
a edades más tardías, son frecuentes los divorcios, los padres encuentran
nuevas parejas… Todo esto puede hacer que los progenitores se vuelvan
sobreprotectores con sus hijos y les den todo cuanto desean.
No es extraño encontrar hoy en día
niños tiranos de 3 años o problemas de conducta en niños de 5 años con síndrome
del emperador, mimados en extremo con el único propósito de no herir los sentimientos
del pequeño.
La genética
¿La causa del síndrome del
emperador es la genética? La genética influye en la personalidad de una
persona, aunque, con el paso del tiempo, algunos aspectos de esta se modifican.
Estos contribuyen al desarrollo del trastorno
negativista desafiante, como también se le conoce al síndrome del
emperador.
Son tres los rasgos que influyen en
el síndrome del niño tirano:
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Cordialidad o buen trato hacia los demás.
·
Responsabilidad para cumplir las reglas de casa y
asumir su rol en la familia.
·
Neuroticismo, que se relaciona con la inestabilidad
emocional. Son personas que se alteran con facilidad en situaciones que a otros
les resultarían indiferentes.
La educación
La educación juega un papel
determinante en el desarrollo del síndrome del emperador. Con la intención de
proteger a los niños de cualquier problema o situación, los padres evitan
ocasionarles dificultades y los tratan con suma delicadeza. En consecuencia, el
niño cree que todos deben satisfacer sus deseos.
¿Pero es un pequeño tirano o
simplemente un maleducado? Cuando las consecuencias de la mala educación pasan
factura, entonces deja de ser solo un niño maleducado y se convierte en un
emperador. Por ejemplo, niños a los que rechazan en las fiestas infantiles y en
las citas de juegos. Son niños rechazados por sus propios compañeros de clase o
amigos que prefieren no tenerlos cerca porque “siempre hay que hacer lo que el
pequeño tirano quiere”.
Características del síndrome del niño emperador
Aunque existe un test para
detectarlo, puedes estar alerta ante algunos síntomas del síndrome del
emperador. Los niños y adolescentes que sufren de este trastorno:
·
Parecen insensibles emocionalmente hablando.
·
Tienen muy poca empatía, así como sentido de la
responsabilidad: esto les lleva a no sentir culpa por sus actitudes y también
muestran falta de apego hacia sus padres.
·
La frustración en niños tiranos es muy común,
especialmente si no ven cumplidos sus deseos.
Ante estas conductas y los
constantes arranques y ataques de ira y rabia, los padres terminan por ceder
ante sus hijos, complaciéndolos en lo que desean. De esta manera, el niño
tirano sale ganando. El ambiente en casa es hostil si el niño no consigue lo
que quiere e incluso llegan a portarse mal en público.
Los padres y los abuelos de estos
niños tiranos son personas muy permisivas y protectoras con ellos. Esto hace
que no sean capaces de establecer límites hacia el comportamiento de los
pequeños ni controlarlos. El niño o adolescente espera que sus deseos se
satisfagan de inmediato y sin el mínimo esfuerzo.
Algunas de las particularidades y
consecuencias del síndrome del emperador en niños son:
·
Creen que se merecen todo sin un mínimo esfuerzo.
·
Se aburren con facilidad.
·
Se sienten frustrados si no se cumplen sus deseos.
·
Las rabietas, gritos e insultos están a la orden del
día.
·
Les cuesta resolver problemas o enfrentarse a
experiencias negativas.
·
Tendencias egocentristas: se creen el centro del
mundo.
·
Egoísmo y falta de empatía.
·
Nunca tienen suficiente y siempre piden más.
·
No sienten culpas ni remordimientos.
·
Todo les parece injusto, incluyendo las normas de los
padres.
·
Dificultad para adaptarse fuera de casa, pues no saben
responder ante la autoridad de la escuela y otras estructuras sociales.
·
Baja autoestima.
·
Profundo hedonismo.
·
Carácter manipulador.
Síndrome del emperador en adolescentes y adultos
Cuando los niños crecen siendo
tiranos, el trastorno no va a desaparecer, sino que va a potenciarse. Si el
problema no se trata cuando es pequeño, los padres se enfrentarán a jóvenes
tiranos que tengan miedo a dejar la casa de los padres o simplemente que no
quieran porque en ella son los reyes, así que, ¿qué necesidad tendrían de
responsabilizarse de su independencia?
En los casos más extremos del
síndrome del emperador en jóvenes, los adolescentes pueden llegar a maltratar
física y verbalmente a sus padres; pueden amenazarlos y hasta robarles para
conseguir lo que quieren.
El síndrome del emperador en
adultos también es una realidad. Los niños se convierten en adolescentes y
estos en adultos. Si no recibieron el tratamiento adecuado, pueden llegar a ser
hijos problemáticos, potenciales maltratadores, pero también narcisistas
incapaces de empatizar con las personas que les rodean.
Los jóvenes y adultos con síndrome
del emperador viven en un constante estado de frustración; esto aumenta sus
niveles de tensión, agresividad y violencia con tal de conseguir lo que
quieren.
¿Cómo tratar el síndrome del emperador?
Ante los primeros síntomas, lo más
recomendable es actuar de inmediato y cesar en las constantes demandas del niño
o adolescente. De este modo, se pretende que, al no ver cumplidos sus deseos,
las rabietas y ataques del pequeño concluyan.
Si buscas soluciones al síndrome
del emperador, como padres se debe intentar ser pacientes y no ceder ante los
hijos. Además, es importante que se establezcan límites y pautas, pero sobre
todo, que los padres sean consecuentes y afectivos. Por ejemplo, un “no” es un
“no” dentro de casa o en la calle y siempre desde la autoridad, pero con
afecto. Uno de los errores puede ser perder la paciencia, mostrarse irritado y
terminar cediendo ante las demandas del niño.
¿El síndrome del emperador tiene
cura? Se requiere de la intervención de un especialista que ayude a los padres
a tratar con el niño, pero también es necesaria la presencia de un profesional
que contribuya a eliminar las conductas características de este síndrome.
Si crees que tu hijo podría ser un
tirano, la mejor alternativa es ponerte en contacto con un profesional. Ir al psicólogo
en este caso en particular contribuye a enseñar a los padres a cómo tratar con
su hijo, pero también en el tratamiento de las conductas negativas de los niños
con síndrome del emperador.
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