Trastorno Narcisista de la Personalidad: comportamiento y detección

 

Detectando a personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad a través de la observación de su comportamiento 

La prueba más clásica para revelar el grado de narcicismo que posee cualquier persona es de muy sencilla implementación, y consiste es observar atentamente, cómo reacciona al establecimiento de límites. Por más sencillos que estos límite sean, cuando son establecidos como condición necesaria y no negociable para para que tú les des algo que te demandan.  El límite se convierten en una barrera que a los narcisistas les es difícil gestionar, y de acuerdo a su actitud hacia ello, se puede observar claramente su molestia y su disposición  a ceder, a negociar, o bien a negarse de manera categórica, a veces con ira e inclusive con violencia.  La intensidad en su reacción suele dar luz sobre la intensidad del narcisismo.  No quedará ninguna de su trastorno cuando te des cuenta que les es imposible respetar tus límites, por mínimos que estos sean, lo que refleja el hecho de que no le mereces ningún respeto y se siente con el derecho a imponer su voluntad sobre la tuya de manera deliberada, reflejando al mismo tiempo una enorme arrogancia, y mostrando sin ninguna culpa su naturaleza abusiva, fundada en un egoísmo exacerbado y enfermizo. 

Si no cedes al límite que estableciste, el narcisista enfurece y está dispuesto a cualquier cosa antes de respetarlo, porque al tener la fantasía de superioridad sobre los demás, no le es lógico tratar a su semejantes con respeto y reciprocidad, pues confronta su ilusión con la realidad, la cual no están dispuestos a aceptar, por lo que su comportamiento de auto preservación se detona y evidencia su falta de racionalidad lógica, y se genera un caos en su ser.  Ni siquiera se detienen a pensar en la conveniencia de ello, por eso aún a pesar de que el motivo sea insignificante, suelen reaccionar de una forma desproporcionada.

Para ellos, la realidad debe tomar la forma de su fantasía y no al revés.    Esto es un mecanismo de defensa que aísla su psique del entorno, y por tanto distorsiona la realidad según su conveniencia.  Si les confrontas objetivamente con su concepción de realidad, esta se enfrenta al riesgo inminente de revelarse ficticia, y su comportamiento defensivo, ilógico y desproporcionado lo deja en evidencia, pues lo exhibe como lo que realmente es: una ilusión.  Como su personalidad está fundada en esa ilusión, la persona se desvanece junto con ella, lo que se expresa en un comportamiento caótico y sale a la luz lo que realmente son, al tiempo que se desvanece aquello que aparentan ser.  Así, los rasgos de personalidad narcisista quedan manifiestos.  Si además no logra ejercer ningún control sobre ellos, lo que prueba que su estructura racional no puede superponerse y mitigarlos, aporta evidencia contundente de la presencia del trastorno,   

 Por si esto no aportara suficiente evidencia,  además luego de empezar a exigirte de manera autoritaria y amenazante que cumplas sus demandas sin respetar tu límito, es decir, tratando de ejercer control sobre ti de manera deliberada, mantienes el límite y le respondes con un NO categórico y contundente,  se detona su ira, se desfigura su rostro, y su comportamiento se vuelve impredecible.  Empieza una escalada de ataques, busca ofenderte y humillarte, te amenaza, se vuelve agresiva, controladora y autoritaria, y te demanda que te sometas a toda costa.   Si te perciben físicamente como alguien más débil, no sería inusual que pasen de la violencia verbal a la violencia física.  Si mantienes tu límite inalterado, y no reaccionas, demostrando la nula influencia que sus acciones ejercen sobre tus decisiones, es decir, se da cuenta que no tienen control sobre ti, aparece un niño emperador haciendo un berrinche de proporciones pírricas.  Confrontarle a esa realidad te convierte automáticamente en una amenaza, y serás considerado su enemigo mortal.

Así se cae como un castillo de naipes, su frágil personalidad, que se descubre ficticia,  y es entonces que se manifiesta en todo su horror un ser irracional,  autoritario que puede obligarte a cumplir sus deseos y a imponer su voluntad sobre la tuya a cualquier costo, y sin ninguna razón válida, porque al creerse un ser superior tiene derecho a hacer cualquier cosa que le plazca sobre cualquiera que desee, sin tener que hacer nada en correspondencia, ni dar explicaciones por nada ni a nadie. Es decir, tiene el derecho de cumplir su voluntad sin tener que respetar ninguna regla ni límite, pues su omnipotencia es absoluta. 

Se manifiesta entonces un comportamiento infantil con una inmadurez psíquica, que denota como esa persona gestionara sus emociones, basándose en fantasías, como un niño pequeño con síndrome de emperador o tirano  Se observa claramente como el trastorno se está manifestando.

En su conciencia, posee todo el derecho de recibir obediencia,  ejercer control y está autorizado para su voluntad por sobre los los demás,  ya que al asignar una  inferioridad al otro, los demás carecen de importancia alguna, es decir, son objetos que sirven para satisfacer sus necesidades. Por tanto Ellos son lo único importante en el mundo, y la validación hacia los demás dependerá de la aceptación de este hecho ficticio como una verdad incontrovertible y universal.

Lo anterior los autoriza para hacer su voluntad sin ninguna restricción de ningún tipo, pues ellos son la regla, ellos deciden lo que es bueno y es malo lo que es correcto de acuerdo a su interés y deseo egoísta, y también asignan el valor que puedan tener todos quienes rodean, bajo un criterio de sumisión a su mundo interno.  Es claro que  la verdadera personalidad de estos seres está basada en su propia mentira, que al revelarse falsa, los confronta con su naturaleza abusiva, su comportamiento perverso y su  motivación egoísta, por lo que tendrían que reconocer que están actuando de una forma incorrecta y sus acciones denotan maldad.

 Ellos son el dios del universo y deciden unilateralmente lo que es justo y lo que es correcto.  Pero es muy claro que  es que ese universo solo existe en su fantasía, por lo que es independiente de la naturaleza y la realidad en donde “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” como dice el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  En su mundo, el no se considera un ser humano sino toma el lugar de Dios, por tanto, no tiene que acatar las reglas sociales ni los derechos personales establecidos por el colectivo.  Habitar en su propio universo es lo que les permite inhibir su culpabilidad y nunca asumir la responsabilidad de sus actos, ya que el asumirlos les obligaría a aceptar que tienen un mal comportamiento.

 

Este trastorno no permite que la persona quién lo porta pueda comprender de manera lógica el derecho que tienen los demás a ser respetados y ejercer su libertad, porque no pueden ver a los demás como personas semejantes en existencia, derechos y capacidades, sino que se consideran a sí mismos superiores a los demás, lo que les hace ver al prójimo como subalternos, o bien, como objetos sin ninguna dignidad ni jerarquía. No es raro entonces que la característica más común que presentan es la carencia de empatía por lo demás. Por ello, cuando otra persona establece límites o le niega algo, considera esa actitud como inaceptable, a la vez que sienten el derecho de exigir a los demás lo que les plazca sin tener que ofrecer nada a cambio.    Es por todo esto, que estas personas nunca pueden convivir de manera armónica a ningún nivel de interacción social, y busca solo aquellas personas que puedan sustraer del mundo real, para integrarlos a su mundo imaginario, ejerciendo con ello abuso en todas las escalas en que ellos les permitan, y al trastornado se le antojen.  Como no tienen sentido de a moral, pues no está obligado a seguir ninguna norma, pueden emplear cualquier estrategia para lograr su fin.

Cuando les demandas el respeto a tus límites y tú derecho a decidir como mejor te convenga,  inmediatamente muestran su verdadera cara comportándose de manera desagradable, hostil, amenazante, prepotente y humillante, ya que su autopercepción de superioridad se ve confrontad con la legitimidad del otro, lo que representa para ellos una actitud inadmisible la cual no pueden darse el lujo de soportar.   Esto inmediatamente desencadena una actitud agresiva, impulsiva, irracional que pronto se convierte en violenta.  Esto se debe a que la certeza de la existencia real de su superioridad ilusoria se ve amenazada, al confrontarse con la realidad, lo que revela su ficción y entonces desaparece. 

Esto orilla a la persona a enfrentarse con esa fantasía interna, en la cual basa toda la construcción de su personalidad,  por lo que ésta inmediatamente se empieza a desvanecer, revelando entonces su verdadera identidad profunda y escondida, donde se expone su naturaleza trastornada y enfermiza, de la cual emanan todos los desajuste emocionales que sufre, y con ello aparece una gran frustración e inseguridad, que se manifiesta a través de comportamientos inadecuados que se detonan de manera caótica e incontrolable, ya que son incapaces de gestionar sus sentimientos y emociones, por lo que ya no son capaces de esconderlas detrás de su personalidad ficticia y artificial. 

Entre más profundo es el trastorno, más grande es la reacción.   Hay que preparase entonces para observar una faceta muy obscura y secreta que mantienen muchos seres humanos, que te muestran la cruda realidad de que a veces, las personas que dices conocer, pueden tener una faceta escondida y peligrosa, de la que a pesar de haber convivido con ellos durante años y aún haber vivido en el mismo techo, en realidad no las conoces. 

Es un espectáculo grotesco, por demás desagradable y desconcertante, que termina con la inocencia de las personas y con su fe en la bondad del prójimo, que te lleva a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad que percibe tu conciencia, y la diferencia entre su apariencia y su verdadera esencia.   Hay que tener mucho cuando esto sucede, porque puede escalar rápidamente de una experiencia desagradable e hiriente, hacia  otra más grave que resulta luego peligrosa y que nunca se sabe alcance tendrá.  La naturaleza perturbada que habita escondida en la obscuridad retorcida de los seres humanos se manifiesta de manera evidente y muchas veces implacable, en toda su crudeza y maldad.

Confrontar a las personas con su trastorno y revelarlo, te convierte inmediatamente en una amenaza vital, porque siempre su principal miedo es ser expuesto ante los demás, y a tomar conciencia de si mismo,  lo cual puede destruir su imagen social falsa de persona buena, convencional y exitosa,  y  enfrentarle a la profunda vergüenza de ser observado realmente  y tener que hacerse cargo de sus acciones y comportamientos abusivos y maliciosos, y más complejo aún, despertar su conciencia y cargar con el peso de ella.  Lo más adecuado para ambos siempre será el respeto y la distancia y la poca interacción entre ellas,  el trastornado tratarpa de utilizará todos los medios disponibles, sin importar cuan dañinos puedan ser,  para evitar ser expuestos, mientras que quién lo descubre, quizá no se sienta a salvo si no lo revela y se asegura de no ser el blanco de su venganza.  Ese equilibrio es muy inestable, pues uno no puede confiar en el otro lo que puede derivar, gracias al deseo insaciable de venganza que muestra el narcisista, combinado la inhibición de sus límites morales, éticos y jurídicos, en conductas criminales que también terminarán por revelarle y destruirle, así como agravar su situación.

El caso anterior es más propenso a suceder cuando los niveles de trastorno son demasiado altos, y trascienden de la psicología a la psiquiatría, donde las personas ya han dejado de ser solo indeseables, y se convierten en criminales peligrosos, extinguiendo su divinidad extraviada y condenándose al sufrimiento eterno.

La verdadera solución también se puede alcanzar, y sucede cuando  el narcisista logra conectarse con su conciencia e intenta anclarla a la realidad de nuevo,  y entender la inconveniencia para sí mismo de llevar al extremo su comportamiento, por lo que solicita ayuda profesional y espiritual.  Si se compromete y tiene disciplina y deseo genuino de mejorar,  cuando menos piensa ya ha salvado su espíritu y ha conquistado la felicidad, a la vez que obtiene el respeto genuino de los demás, porque hacer algo así es realmente admirable  Eso si le haría convertirse en esa persona superior, en quién alguna vez soñó convertirse, y que por la existencia de otras personas que también recibieron daño y luego se lo infringieron, quedó atrapado en esos sueños y anhelos, buscando protección y refugio de la maldad humana, que luego de manera irreflexiva termina ejerciendo sobre otros.  

Le imagino también dejando atrás el rechazo que experimentaba constantemente en su vida derivado de sus actitudes inconscientes que lastimaban a quienes le rodeaban, para ahora gozar de una sincera aceptación y admiración de todos.  Una persona valiente y de gran fe, que le agradeceríamos por siempre, al haber extinguido y superado esa historia continua e intergeneracional, en donde unos abusamos de los otros.  Eso es en verdad un auténtico acto heroico.  

Las personas adquieren este Trastorno porque fueron sometidas al abuso ejercido por otras personas que fueron trastornadas por otras personas iguales.  Es decir, en estos casos, todos somos victiimas y también victimarios,  por eso, esta patología es tan dañina porque se trasmite de unos a otros y se va heredando a través de las generaciones, y se expande rápidamente.   Quienes tienen la valentía de atreverse a sanar y logran romper ese patrón,  es un mérito de incalculable valor.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICAS COMUNES.  

Hay diferentes tipos y grados de narcisismo, que van desde los rasgos hasta la existencia del trastorno, cuyas características particulares se presentan en alguna u otra proporción en todos los seres humanos.  Esta lista enuncia algunos de ellos, y nos puede facilitar la identificación de las tendencias narcisistas que se presentan en el comportamiento de quienes conviven con nosotros, así como la observación propia y autocrítica de comportamientos tóxicos que solemos reproducir, y que al tomar conciencia de ellos nos puede permitir mitigarlos y abonar en nuestra sanación humana.

             Visión desmesurada del yo, más que una confianza sólida en sí mismos, reflejan una preocupación excesiva por una supuesta excelencia.

             Activos y competitivos a la hora de buscar estatus, ya que su valía personal la miden en función del estatus que posean

             Si los demás no reconocen ese estatus del que se creen merecedores, se sienten intolerablemente maltratados, se enfadan, se ponen a la defensiva o se deprimen. Si no se les reconoce como superiores, se activa su creencia de inferioridad y falta de importancia.

             Es por tanto hipersensible y experimenta sentimientos muy intensos en respuesta a las críticas de los demás.

             Necesitan, a todo coste, el reconocimiento de personas a las cuales consideran importantes.

             No toleran el malestar ni el afecto negativo. Rechazan las circunstancias vitales que requieren de cierto sacrificio y tolerancia para con los demás como el matrimonio, piensa que él no tiene porqué hacer concesiones y ceder ante el otro.

             Si se le ponen límites o se les critica se vuelven muy desagradables y defensivos.

             Muestran una apariencia muy exigente e insensible, muestran poco interés en apoyar emocionalmente al otro. Son muy difíciles de influenciar y se caracterizan por ser grandes explotadores.

             Cuando los demás reaccionan a su explotación y se enfadan con él, el narcisista piensa que lo que le pasa  es que le tienen envidia.

             Despreocupados de los sentimientos de los demás, muy centrados en sí mismos. Cuando mantienen una conversación con los demás, pueden dar la sensación de un único interés personal. Aunque pueden ser cálidos en una primera interacción, enseguida manifiestan arrogancia, comentarios hirientes hacia el otro o acciones insensibles.

             Es frecuente que envidien los éxitos de los demás y desacrediten a las personas que ven como competidoras. Dedica mucho tiempo a compararse con los demás

             La valía de los demás reside en la capacidad de los otros para admirarle. Al narcisista le gustan las personas que le ofrecen devoción.

             Se siente muy cómodo dando órdenes porque cree que él es el único que está en posesión de la verdad. Los demás le parecen unos mediocres que comparados con él tan solo son meros aprendices o aspirantes a ser como él.

             Ante una discusión pueden tergiversar las conversaciones para hacer que los demás se sientan culpables. Para justificar el mal trato que les brinda a los demás, buscan razones más o menos solventes que excusan su falta de consideración hacia los demás situándose en la mejor situación posible

             Su aparente locuacidad  les facilita el acceso a los demás pero a esas amistades les falta el componente de la intimidad. Finalmente se les percibe como conversadores aburridos.

             Tras su fachada existe una gran sensación de incapacidad, incompetencia y falta de placer en cualquier logro. Todo lo que hacen está orientado a sostener su frágil autoestima.

             La diferencia entre autoestima y narcisismo está según  Bushman y Baumeister (1998) en: “la alta autoestima significa pensar bien de uno mismo, mientras que el narcisismo implica querer apasionadamente pensar bien de uno mismo”. Así para el narcisista la autoestima es fruto de un éxito externo o del reconocimiento y la adulación de los demás, lo que los hace dudar de su valía personal la cual es muy variable.

             Cuidan mucho su imagen y sus modales puesto que se sienten continuamente en un escaparate. Puede exigir lo mismo en las personas cercanas, influyendo para que estas se comporten de forma modélica y si no lo consigue les crítica y ridiculiza pensando que es “por su propio bien”. Pero si las personas de su entorno cumplen con sus deseos, el narcisista puede sentirse a la sombra de ellos, así que los critica de igual modo.

             Puesto que la imagen lo es todo, las situaciones en las que pueda estar expuesto ante los demás o ante las posibles críticas de éstos supone una gran amenaza.

             Para que su persona luzca, exageran sus méritos y minimizan los de los demás.

             Desechan emociones como la tristeza o la ansiedad porque le parece que sentir algo así es “de débiles”. No les gusta hablar sobre sus problemas o sus emociones negativas por miedo a que le vean como a una persona frágil. No les gusta sentirse vulnerable puesto que es un síntoma de inferioridad. Prefiere ofrecer una imagen de imperturbabilidad, superioridad y poder, lo que hace pensar a los demás que poseen una gran seguridad en si mismos, lo cual es también aparente.

             Tienen grandes sueños poco realistas de éxito laboral, económico y buscan un amor ideal, por lo que ninguna pareja les resulta adecuada y digna.  Asimismo tienen grandes fantasías de poder.

             Dan mucha importancia a las posesiones materiales y en general en todo aquello que suponga un reconocimiento por parte de los demás. Suelen ser altamente codiciosos, avaros y envidiosos.

             Siempre tiene una doble vida, y es así como puede verse envuelto en negocios inseguros, deportes de riesgo, gran cantidad de aventuras sexuales, o cualquier cosa que represente una posibilidad de destacar ante los demás, sin que ello implique realizar un gran esfuerzo, mostrar disciplina, o le comprometa con un profundo desarrollo espiritual.

             Experimenta sentimientos duraderos de aburrimiento, de falta de sentido en sus vidas, de inutilidad, de vacío, se siente empobrecido desde el punto de vista emocional y ansía tener experiencias emocionales más profundas.  No tiene hobbies, suele ser holgazán y parasitario tanto en el ámbito emocional como financiero.

             Tiene un sentido de la moral y la ética corruptibles, tiene valores e intereses cambiantes, menosprecia los valores y las normas convencionales pues siente que no son aplicables a ellos. Puede mostrar una conducta sexual que incluye  promiscuidad, falta de inhibición e infidelidades matrimoniales, con fuertes tendencias a la práctica del incesto y las parafilias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colapso de las personas narcisistas y psicópatas

El narcisista y el psicópata pueden escuchar perfectamente como poco a poco se acerca irremisiblemente su colapso: ya nadie les toma en serio, todos les observan con desagrado porque empieza a ser cada vez más evidente su comportamiento inadecuado, pues se expresa con mayor fuerza, y uno a uno se van retirando, pues se percatan que esa persona en realidad no es una buena persona, porque es egoísta, ofensiva, parasitaria, y mal intencionada.  Todos terminan lamentándose por haber convivido con ellos y los abandonan tras recibir el desprecio de todos hasta quedarse completamente solos.

Se dan cuenta que toda su vida, su esfuerzo, sus talentos y recursos, los emplearon para aprovecharse de los demás, para utilizar a sus semejantes y llevar la desgracia y el sufrimiento por donde fuera, lo que resulta en una gigantesca colección de culpas y remordimientos, que le gritan todos juntos y al mismo tiempo, en su etapa de colapso. Ahí, experimenta todo el sufrimiento y las desgracias que provocó a lo largo de su vida, y su peso insoportable les asfixia y les va aniquilando.  Mientras tanto, ya cuando su muerte es inminente, puede observar como sus demonios aguardan sonriéndole de manera maliciosa, así como él sonreía cuando experimentaba el triunfo, y veían a su víctima sufrir hasta que le destruía completamente, sin ninguna razón, solo por el gusto de hacerlo,  y sin tener que hacerse responsable de ello.  En ese sadismo, es en donde aspiraba a encontrar la satisfacción en su vida, pero esta era instantánea, insignificante, vacía y vil. Aunque siempre supo que esa no era la respuesta en su vida, fue necio y nunca pudo reconocer lo aberrante en su comportamiento. 

Empieza entonces a tomar conciencia de lo que le espera: el sufrimiento extremo, el sometimiento a castigos demasiado dolorosos y una desesperante agonía que tendrá que soportar por el infinito tiempo que comprende toda la eternidad.  Entonces sabe que en realidad nunca fue el victimario y jamás fue una persona superior a nadie y en nada, sino que, por el contrario, siempre fue víctima de una trampa en la que el mismo se atrapó, puesta por seres mucho más malignos que el mismo, planeada y ejecutada con absoluta maestría, pues quién se consideraba a sí mismo un maestro en ese arte, cayó sin nunca darse cuenta, como si fuera un ser inocente y desvalido.  Esa persona creía someter a los demás a su voluntad, pero nunca se dio cuenta que solo se sometía a sí mismo a la voluntad de otro aún más maligno,  y que al abusar de los demás lo que hacía era abusar de sí mismo.   

Ahora, al tomar conciencia de ello, siente el miedo profundo de saberse atrapado y sin salida. Sabe qué su placer sádico y su maldad extrema es como una travesura infantil al lado del que presentan aquellos seres quienes lo han atrapado y sometido.  Sabrá entonces que no ha habitado otro ser más tonto que él mismo, y nunca había existido alguien en el cosmos inferior, nadie que hubiera sido más estúpido que él.  Se sabrá condenado a repetir esta verdad por siempre y para siempre, y tomará conciencia de que el placer sádico de esos seres no podrá ser complacido, y el sufrimiento extremo al que será sujeto no tendrá misericordia ni final.  

Se lo merece todo: Su existencia ha sido inútil, estéril, indeseable y perniciosa, y nunca podrá aspirar al perdón porque de manera voluntaria y consiente, sabiendo que todo aquello era malo,  decidió ejercerlo, y fue la forma en que correspondió a la bendición divina de recibir vida y existencia en libre albedrío y conciencia, donde El Creador nos demuestra su amor incondicional y su bondad inconmensurable.  

La primera causa que convierte en malignos a los seres es no respetar su naturaleza y querer transgredirla, lo cual es un acto de soberbia.  Esto se establece como la primera y más importante prohibición, y radica es creer ser superiores a los demás y actuar en consecuencia. Con ello intentan burlar su naturaleza y suplantar la jerarquía del Creador. Esto convierte a su existencia en algo estéril, que nada aporta a la Creación, pues transgrede su naturaleza, a la vez que los hace malagradecidos y los aleja de su Gracia. Por tanto, su existencia no es deseable y entonces morirán por toda la eternidad, habitando en el averno entre seres que compiten en vileza y que siempre intentan llenar un vacío existencial,  sometiendo a los demás al sufrimiento y la miseria, condenados a siempre luchar unos con otros para demostrar su existente superioridad, degradándolos cada vez más.  Ese es el mundo que añoraban, y que escogieron para habitar la eternidad, para lo que se esforzaron en vida haciendo lo méritos suficientes para acceder ahí.  Es el mundo creado por el demonio, quién siempre anda en busca de almas impuras para llevarlas al su Infierno.  Ha conseguido una más.   

 


 

Cuando la madre narcisista muere (Cuestiones de herencia)

En la entrada «Cuando la madre narcisista muere, ¿Se acaba el sufrimiento?» hablaba de que nuestro dolor no acaba con su partida. Se nos pueden presentar dos escenarios:

Si no hemos sanado se nos juntará un duelo con otro abriéndose nuevamente las heridas (Recordemos que el proceso de duelo implica una perdida. El reconocer y aceptar que hemos tenido una madre que no nos ha amado, implica también una pérdida y por ende, se empieza un proceso de duelo). Las heridas que tenemos en modo de trauma, han de trabajarse con un profesional de la salud mental en terapia especializada. Otras técnicas y herramientas pueden ayudar en dicho proceso, pero no desensibilizan ni reprocesan el trauma.

Quien haya tenido el rol de hija/o Golden Child (Generalmente crece sin empatía repitiendo los patrones de conducta de la madre narcisista, y es muy posible que desarrolle el trastorno narcisista de la personalidad); intentará asumir y reemplazar el rol de la madre tras su fallecimiento. Esta madre en el seno de la familia disfuncional puede ser narcisista, psicópata, inestable emocionalmente, con alguna adicción, trastorno de personalidad o enfermedad mental no diagnosticada ni tratada, etc.

La hija o hijo dorados o Golden Childs, para darle continuidad al legado de abusos y maltratos de la madre; evitará que salgan a la luz todas las miserias e irregularidades cometidas por ella y que incluso podrían beneficiar al Golden Child y perjudicar al resto de hermanos o de la familia, incluido el padre (Aquí entra también el tema de dinero y bienes).

Para que una familia disfuncional exista, se necesita asignar roles y contar también con la figura de un integrador negativo (Chivo expiatorio). Si quienes lo hemos sido logramos escapar e implantar contacto cero, buscarán a un o una suplente. Sin chivo expiatorio, una familia así terminará por disolverse. Quien «Reemplace» a la madre narcisista lo sabe bien, y es algo que no puede ni quiere permitir.

Hay legislaciones que contemplan desheredar a las/os hijas/os que hayan roto contacto con la madre. Hay veces en el que la herencia se reparte cuando la madre narcisista aún vive, y ésta hace uso de malas artes para que, en complicidad con la hija o hijo golden child, se ejecuten planes que beneficien a éstos pero perjudiquen al resto de la familia.

En estos casos de irregularidad o ante la sospecha de algún movimiento no tan claro por parte de la madre narcisista y quienes la apoyan, es necesario pedir asesoramiento legal. Quiero resaltar que este blog no lo da, ni tampoco ofrezco terapia, ni esta información constituye una herramienta de diagnóstico, ni reemplaza el trabajo terapéutico con un profesional de la salud mental.

Es importante analizar si está por delante la salud física/mental o el dinero. Corresponde a la decisión de cada quién cortar contacto o no con quien le maltrata, no obstante (Y no lo digo únicamente yo); la recomendación de la mayoría de profesionales de salud mental especializados en estos trastornos de personalidad, para romper un ciclo de abuso y maltrato es necesario el contacto cero. En mi caso, decidí no entrar en batallas legales. Con lo mucho o poco que tenga con mi trabajo y a base de mi esfuerzo, prefiero vivir en paz y no retomar el contacto para no dar pasos atrás en mi recuperación.

Comentarios